1 de Mayo. Dossier

Marc Casanovas

Ramón Górriz

02/05/2021

La lucha de clases en tiempo de pandemia

Marc Casanovas

 

"En los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas, las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, [...] listas para la vendimia"

John Steinbeck

La pandemia ha puesto en evidencia que el actual modelo de producción y distribución de mercancías, un modelo económico irracional y productivista, nos lleva a una espiral creciente de crisis sociales y económicas, pero también de catástrofes ecológicas que hacen este sistema incompatible con la vida y los límites biofísicos del planeta.

Que los recortes, externalizaciones y privatizaciones en educación, sanidad, servicios sociales de los últimos años por parte del Gobierno de la Generalitat y del Estado tienen un carácter netamente criminal. Que mientras los ancianos morían en un sistema de residencias recortadas, precarizadas y privatizadas, el mercado residencial se ha convertido en un negocio millonario al alza para empresas y fondos buitres.

Que mientras las trabajadoras de la sanidad en plena crisis sanitaria no tenían ni para EPIs, el sistema colapsaba y deveníamos el país del mundo con el porcentaje de sanitarios afectados por Covidid-19 más alto del mundo -tal como señalaba un estudio del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) -, clínicas y laboratorios privados se hacían de oro con pruebas PCR y test rápidos y la Generalitat hacía contratos millonarios a dedo.

Que mientras Amnistía internacional señalaba Catalunya como la comunidad que más ha recortado en sanidad (12'37% total y 24% de la atención primaria) el gobierno de la Generalitat aprobaba en el medio de la peor catástrofe social de los últimos tiempos un nuevo decreto privatizador de los servicios públicos (decreto 69/2020) para alegría de lobbys y empresas amigas.

La pandemia ha puesto en evidencia más que nunca que la precariedad tiene nombre de mujer, que la feminización de la pobreza y la invisibilización del trabajo reproductivo y la violencia de género configuran un sistema de doble explotación y opresión (y de triple opresión en todas las inmigrantes). Ha puesto en evidencia el fracaso absoluto de unas políticas que no ponen en el centro la vida: Sólo en el 2018 en el Estado se emplearon 130 millones de horas diarias en trabajo de cuidados no remunerados. Esta cifra equivale a 16 millones de personas trabajando 8 horas diarias sin recibir ningún tipo de retribución económica (y eso antes de la pandemia, ahora las cifras son exponencialmente más altas), mientras, el trabajo de cuidados remunerado sólo emplea actualmente 3'8 millones de personas en el Estado de las cuales 2'9 millones son mujeres (Fuente).

Aunque se dijo que pararían, miles de familias sin alternativa habitacional han sido desahuciadas durante la pandemia mientras grandes inmobiliarias, fondos buitre, sector financiero han hecho el agosto y el Gobierno del Estado ha renunciado a 60.000milions de rescate de una banca que ahora despide miles de trabajadores al tiempo que asume formalmente como deuda pública los 35.000 millones de euros del parque inmobiliario de la SAREB.

Una masiva destrucción de puestos de trabajo y de represión salarial, desviación masiva de dinero público y rescate a las grandes empresas sin reforma fiscal progresiva, ni derogación de las reformas laborales, legislaciones como la "Ley Rider" que en realidad siguen siendo pistas de aterrizaje para el capitalismo de plataforma: auténticas trituradoras de derechos laborales, sociales y del territorio. Las ayudas no han llegado a los que más lo necesitan, mientras las colas del paro crecen exponencialmente y los ERTE se convierten en EROS (un aumento del 1993% los 2 primeros meses de 2021 respecto al 2020 en Catalunya, y apenas empieza la cosa...). Esto cuando la pandemia ha impactado sobre un país donde tenemos la tasa de temporalidad más elevada de la UE (26%), y las mujeres representan el 74% de los contratos a tiempo parcial.

Y mientras la emergencia social coge dimensiones pandémicas, nos llegan anuncios de que se ampliará el periodo de cálculo para las pensiones contributivas a 35 años, que se alargará la edad de jubilación y se aplicará la "mochila austriaca" en las pensiones para privatizarlas a través de planes de empresas aprobados por convenio (los fondos serán gestionados por bancos y aseguradoras) con la colaboración necesaria de los grandes sindicatos.

Esto con una tasa de paro juvenil del 40% (que no cotizarán los 35 años ni en sueños). Una generación que sólo ha conocido crisis, precariedad, reformas laborales y cuando ha protestado: represión policial. Unos Jóvenes que han visto como en los últimos tiempos las administraciones han acelerado la mercantilización de la educación. Una educación a la cola de Europa en inversión (2'8% en Cataluña 6% media europea), con ratios dignas de la cabina de los hermanos Marx, y un 40% de la plantilla en precario y en fraude de ley (esto tanto en educación como en toda la administración pública) mientras se cierran líneas públicas y las grandes multinacionales como Google aprovechan la pandemia para desembarcar en la educación pública con la ayuda de la Generalitat.

Leyes de extranjería y CIE 's que criminalizan y apuntalan el racismo institucional frente los derechos básicos de las personas más vulnerables. Leyes mordazas al servicio de un sistema judicial arbitrario y represor que encarcela cantantes, activistas y sindicalistas mientras la extrema derecha y el fascismo ocupa el espacio público y confraterniza con los cuerpos policiales, mientras se encarcelan cantantes por decir verdades tan evidentes como que vivimos en una monarquía corrupta ...

Pero lo peor ya ha pasado nos dicen. Ahora sí que sí. Ahora viene el plan de reconstrucción europeo. Y con un guion que parece extraído directamente de Berlanga el presidente del "gobierno más progresista de la historia" y el vicepresidente de la Generalitat más inoperante de la historia ponen la paradita en la plaza mayor para que hagamos la carta a los reyes…

The next generation o the last generation?

"Años en los que personajes de opereta interpretaron la tragedia de la humanidad" Karl Kraus

En los últimos días de la humanidad, el escritor Karl Kraus, señalaba como los vieneses habían conseguido combinar el ruido de los morteros de la guerra mundial con la música de Mozart. Hoy en Catalunya estamos ante un experimento de armonía semejante. Gobiernos del estado y de Catalunya combinan en una misma partitura la música etérea que llega de las instituciones de la Unión Europea con una piadosa y abstracta denuncia sobre los morteros de guerra de la apisonadora neoliberal ... Como si una cosa y la otra no tuvieran nada que ver, como si no fueran dos caras de una misma moneda.

Tan desde el gobierno del Estado como desde el Gobierno de Catalunya se han presentado los fondos europeos Next Generation como una especie de tierra prometida de la recuperación económica, los servicios públicos y la transición socioecológica. Pero lo cierto es que ni a estas alturas sabemos si estos fondos llegarán;ni parece que el objetivo de estos fondos estén encaminados a transformar el modelo productivo en clave ecológica o de justicia social tal como denuncian organizaciones como ODG, OMAL o Ecologistas en Acción en un informe reciente.

Hace unos años el pueblo griego intentó romper esta armonía imposible entre una arquitectura institucional extractivista y las buenas palabras que llegaban de estas mismas instituciones. Pero después del NO a las políticas de la Troika en el referéndum griego, el gobierno de la izquierda griega, en vez de ayudar a impulsar esta dinámica de movilización y autoorganización popular que se había puesto en marcha para que esta vez la melodía la interpretara directamente el pueblo griego; con el fin de explorar una auténtica alternativa de justicia social e internacionalismo entre los pueblos del sur de Europa que pudiera ser punto de partida para una dinámica democratizadora en el conjunto de la Europa fortaleza, en vez de eso, decíamos, el gobierno griego prefirió hacer un ejercicio de "realismo".

Sin planes B ni C ni "jugadas maestras" en el horizonte, dejó abandonada a su suerte la gente que permanecía movilizada en las calles, en los barrios y los puestos de trabajo y se trasladó a la intimidad de los despachos del gobierno y la Unión Europea. Desde allí, con gesto melancólico, como en la Viena de entreguerras de Kraus, interpretaron el Réquiem de Mozart mientras los cañones de la Troika disparaban vengativamente, con toda la artillería que tenían, sobre el pueblo Griego. Las consecuencias son conocidas: pillaje, robo y privatización de todo lo que se movía o se podía vender y recortar, al tiempo que un ascenso fulgurante de la extrema derecha y el neofascismo en Grecia. Por razones y circunstancias diferentes, pero seguro que esta secuencia de eventos les resulta familiar a muchos catalanes.

Hoy, como ayer, y aunque la melodía ha cambiado, la mecánica es la misma. Hoy se nos presenta los fondos europeos de recuperación como el colmo de la justicia social y ecológica, la esencia solidaria del proyecto europeo. Del mismo modo que ayer el "gobierno de los mejores" de Artur Mas o el gobierno Zapatero habían presentado respectivamente los recortes y la modificación del artículo 135 de la constitución (para priorizar el pago de la deuda ilegítima por encima de los derechos sociales) como el camino más rápido para salir de la crisis. Hoy, decíamos, aunque la melodía ha cambiado, la armonía imposible que nos quieren vender es la misma: presentar un expolio económico, social y ecológico ingente como una salvación.

De hecho, toda la arquitectura que vehiculará las ayudas europeas representa la enésima transferencia de dinero público a grandes empresas privadas a cambio de reformas estructurales y austeridad presupuestaria por los estados: grandes inversiones públicas hacia los capitales privados financiada con la emisión de deuda a mercados. Y esto en un contexto donde la recaudación pública ha caído en picado y la deuda pública se sitúa en récords históricos no vistos desde la guerra de Cuba.

Las grandes partidas de la Next Generation no están previstas para aumentar los presupuestos sociales ni para apoyar a las trabajadoras esenciales que han sufrido el impacto de la pandemia. Servirán para que aquellos que han hecho el agosto con la muerte y la miseria de la mayoría vuelvan a recibir inversiones millonarias mientras los gobiernos y las administraciones públicas se vuelve a implementar la condicionalidad presupuestaria.

Las grandes partidas no estarán dirigidas a ayudar a los sectores más castigados por la crisis pandémica  y que durante la crisis se han quedado de la noche a la mañana sin ninguna ayuda (trabajadoras sin contrato del hogar, de la construcción, restauración, del sexo, o sin papeles y parados de larga duración ...) sino que servirán para levantar y apuntalar un modelo de fortalecimiento de las corporaciones de "colaboración público-privada" que hipotecará el futuro de lo público a la suerte de las grandes empresas de marcado carácter depredador laboral, social y ecológico (Endesa, Iberdrola, Inditex, Repsol, el Corte Ingles son sólo algunos de los principales parias que heredarán la tierra de los fondos de recuperación).

El proceso de "Digitalización y transición ecológica" a las que van ligadas estas ayudas se refieren a grandes proyectos "de hidrógeno verde" como los de Iberdrola o Repsol, a la expansión de las líneas de alta velocidad, a ayudas a grandes multinacionales del coche, a la insostenible extensión del 5G y anxanetes varias para la extensión del capitalismo de plataforma y sus modelos feudales de trabajo en todos los ámbitos del mercado laboral (Amazon, deliberado, Glover, Juste, Uber, Cabify. .) a la extensión de las macro granjas ... en resumen, a un inmenso lavado de imagen verde de las grandes empresas depredadoras de derechos sociales y del territorio que se han enriquecido durante la pandemia. Y que ahora, nuevamente, con nuestros derechos financiarán sus delirios de crecimiento bajo el epígrafe de la innovación tecnológica, la "sostenibilidad" y la "transición ecológica". Pero que son unos proyectos que apuntalan el extractivismo del sur global y que no apuntan al imprescindible descenso del consumo energético ni a una mejora de las condiciones laborales y los derechos sociales, todo lo contrario.

Unámonos y respondamos a los ataques del capital

“Cuando vuelva el tiempo de las cerezas, silbarán mejor los mirlos burlones” Jean-Baptiste Clément

Desde el sindicalismo alternativo y en alianza con los movimientos sociales hay que dar una respuesta a la altura de estos retos en todos los campos, nos va nuestro futuro laboral, social, climático ..., El terreno sobre el cual pivotará la lucha de clases en el próximo periodo viene marcado por este nuevo "proceso constituyente" material y político. Diseñado desde arriba y a la medida de las élites económicas, para profundizar en las políticas que nos han llevado al actual desastre de crisis multidimensional.

Hay que dar, pues, una respuesta global y multidimensional desde abajo. Hay que levantar un sindicalismo de clase y anticapitalista con estrategias nuevas para organizar la nueva composición del mundo del trabajo. Un sindicalismo que interiorice realmente el ecofeminismo, el antirracismo y el internacionalismo como elementos constitutivos y estratégicos de esta recomposición de la clase. En alianza con el sindicalismo social, los movimientos ecologistas, feministas, vecinales, antirracistas, pensionista, el cooperativismo y en defensa del territorio .... Desde ahí hay que hacer palanca para levantar una mejor correlación de fuerzas frente el capital y dibujar desde ya una constitución material alternativa para el conjunto de las clases trabajadoras; en los barrios, en los centros de trabajo y el territorio. Por todo ello, este 1 de mayo desde el sindicalismo alternativo y los movimientos sociales proponemos en Catalunya una primera agenda política, social y laboral para construir esta alternativa:

    Reindustrialización y relocalización industrial en clave ecológica, bajo control público y comunitario.
    Planificación publica y participativa urgente para la transición ecológica y energética que impida la extinción.
    Derogación total y completa de las reformas laborales del PSOE y PP. La clave de la precariedad.
    Incorporación de las trabajadoras del hogar y los cuidados al régimen general de la seguridad social, la eliminación del despido por desistimiento del empleador.
    Aumento de plantilla a Inspección de Trabajo y en juzgados social para garantizar justicia rápida y gratuita frente al fraude laboral. En despido improcedente derecho a escoger la readmisión.
    No al pacto de Toledo ni a nuevos recortes en materia de pensiones. No a fondos privados, si a pensiones públicas y mínima 1080 € a los 65 años.
    Renta básica universal de emergencia social para garantizar que accede todo el que lo necesite, Incremento del SMI a 1300 €.
    Reducción de la jornada laboral a 30 horas sin reducción salarial, reparto de todos los trabajos
    Expropiación y uso social de la totalidad de los inmuebles de la SAREB. Hacemos nuestras las reclamaciones del movimiento de la vivienda en este ámbito. Prohibición desahucios sin alternativa.
    Sanidad, dependencia y educación públicos 100% sin discriminación, basta de financiar concertada, priorizar la atención primaria. Liberación de las patentes hacia la soberanía farmacéutica.
    Derogación de la ley de extranjería y cierre de los CIE 's. Reconocimiento del estatus de refugiadas y exiliadas. Libertad de movimientos para las personas recluidas en Canarias. ¡Regularización sin condiciones!
    No al pago de la deuda pública.
    Derogación de la ley "mordaza", basta de represión a luchadores sociales y sindicales, libertad de los presos. Disolución de los antidisturbios.

Nos vemos el primero de mayo en las calles

¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA! ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

Fuente: El Diari del treball  26/04/2021

Traducción: viento sur

 

Por un marco más democrático de relaciones laborales

Ramón Górriz

El Primero de Mayo, año tras año, además de recordar a los Mártires de Chicago, y la lucha por las 8 horas, así como la respuesta asesina del capital, no deja de ser el indicador de las reivindicaciones y de los objetivos por los que luchan los trabajadores y trabajadoras del mundo.

Este año los sindicatos vuelven a las calles. La pandemia ha puesto en evidencia que el actual modelo económico, social y político, es un modelo irracional y que no ha hecho sino profundizar la gravedad de la crisis sanitaria, económica, ecológica y social que se padece.

La crisis de la covid-19 afecta a todo el planeta, al sistema económico y geopolítico que ya había comenzado a transformarse antes de la pandemia.

La pandemia está acelerando todas las crisis interconectadas anteriores del capitalismo: sanitaria, ecológica, económica y social.

Después de años de austeridad, de recortes, de privatizaciones, de crecimiento brutal de la desigualdad, la pandemia pone de manifiesto el fracaso de la globalización capitalista neoliberal y la necesidad urgente de otro modelo económico, productivo y medioambiental. De aquí que desde el mundo del trabajo, se rechace esa " nueva normalidad" que pretenden las élites y que solo aspiran a dar una mano verde y digital al actual sistema, que tan grandes beneficios, incluso en tiempos de crisis, les produce.

De aquí que el Primero de Mayo sea un día para que los sindicatos de clase, las auténticas organizaciones de los trabajadores y trabajadoras, pongan el trabajo y la solidaridad en el justo término que les corresponde. Son el motor que desarrolla la sociedad, son insustituibles.

Se necesita otro modelo económico, más social, más ecológico, un modelo económico al servicio de la mayoría de las personas, un modelo que integre la dimensión económica, social, científica, tecnológica y humana; un modelo que apueste por la vida de las personas, que defienda lo público, que evite la destrucción del empleo, la desviación masiva del dinero público a los negocios privados  y a los rescates de las grandes empresas y multinacionales; que impida la desigualdad y la precariedad, que inciden gravemente sobre las mujeres, los jóvenes y la triple opresión sobre los inmigrantes; y evite el uso de la tecnología contra las personas.

La "nueva normalidad" que pretenden las élites pone en evidencia las debilidades del actual modelo de crecimiento, el reducido peso de la industria, los recortes y la falta de inversión sufridos por los servicios esenciales como la sanidad, la educación, la dependencia de algunos sectores como el turismo, la hostelería, la restauración, el comercio al por menor, actividades comerciales. En resumen, el nulo cambio de nuestro modelo productivo. Es más de lo mismo.

La radiografía de la estructura del empleo resultante resulta devastadora e inhumana, siendo el resultado de un sistema económico depredador de mano de obra barata y de recursos naturales que sitúa a los trabajadores en una posición de precariedad y debilidad. La desigualdad, y la precariedad tiene rostro de mujer, joven e inmigrante.

Es claro que asistimos a un cambio profundo a nivel mundial, como no se conocía hace décadas, muchas cosas están cambiando para bien o para mal. El cambio va a depender de muchos factores, pero sobre todo dependerá de lo que haga la mayoría social y sus organizaciones, de si son capaces de acumular fuerzas en defensa de una democracia, que defienda el trabajo, la vida y el empleo, de resituar las prioridades de la vida humana, es decir, de generar otra economía al servicio de las personas.

La nueva situación está aquí. La disputa entre la opción capitalista liberal, autoritaria, de democracia vigilada, y la opción de otra sociedad con democracia real y políticas sociales que respondan a los intereses de las personas.

Una sociedad democrática exige un marco democrático de relaciones laborales. Para avanzar hacia una sociedad que acabe con la desigualdad y la precariedad, en principio, exige la derogación de la reforma laboral y el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y trabajadoras en los centros de trabajo y en los sectores donde desarrollan la actividad.

Las reformas laborales aprobadas anteriormente por los gobiernos han resultado un instrumento al servicio de las multinacionales y élites empresariales. Sus objetivos desde un principio han sido la degradación de las condiciones de vida, el recorte de las libertades, la devaluación de los salarios, la mayor flexibilidad para el despido, el debilitamiento de la negociación colectiva y de los derechos sindicales, la huida del Derecho del trabajo, y el incremento del poder empresarial.

Hoy España está en condiciones de legislar un marco más democrático que devuelva el equilibrio a las relaciones laborales y que acabe con la concepción autoritaria y dictatorial de considerar a "la empresa como un territorio de exclusiva gestión de los empresarios", como han sentenciado destacados magistrados y juristas del Derecho del Trabajo.

Este Primero de Mayo es un día para recordar al Gobierno que es urgente  abordar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, a través de la derogación de las medidas que atentan contra la negociación colectiva para reforzar la cohesión, la igualdad  y la justicia social. Sin la derogación de la Reforma Laboral no es posible la reducción de la igualdad y de la precariedad.

El Primero de Mayo es un día internacional, donde no se puede olvidar las millones de personas que siguen reprimidas incluso asesinadas por reclamar mejores condiciones de vida.

El déficit democrático de los organismos supranacionales, la erradicación de los paraísos fiscales, las políticas comerciales incoherentes con los derechos sociales y la eliminación de los Tratados que atentan contra la vida y los derechos de las personas trabajadoras son aspectos centrales de la agenda internacional que no conviene olvidar.

docente y portavoz de la IAC
Presidente de la Fundación 1º de Mayo de CCOO.
Fuente:
AAVV