Cas Mudde
Robert Kuttner
Michael Harriot
28/11/2021
Kyle Rittenhouse ha salido absuelto, y con ello se abre la temporada de caza de manifestantes
Cas Mudde
Kyle Rittenhouse -el adolescente blanco armado que viajó de Illinois a Wisconsin para "proteger" supuestamente de los manifestantes antirracistas en Kenosha los negocios del lugar, tras lo cual disparó y mató a dos personas e hirió a otra- ha sido absuelto de todos los cargos. No creo que nadie que haya seguido el juicio siquiera ocasionalmente se sorprenda por este veredicto. Después de las diversas gracietas del juez elegido, que parecían indicar por dónde iban sus simpatías, y del hecho de que la fiscalía pidiera a los miembros del jurado que considerasen cargos inferiores al de asesinato, la cosa se veía venir.
No quiero discutir los detalles legales del veredicto. Está claro que la acusación cometió muchos errores y que el juez le cincedió poca o ninguna libertad de acción, a diferencia de lo permitido al equipo de la defensa. Además, sabemos que la "autodefensa" -más conocida como vigilantismo- está legalmente protegida y muy racializada en este país. Pensemos en la absolución de George Zimmerman por el asesinato de Trayvon Martin en 2013.
En esencia, la sentencia de Rittenhouse ha creado una especie de ley “stand your ground” [“no ceder terreno”, principio paralegal norteamericano que invoca el uso de fuerza mortífera en defensa propia antes que retirarse de un lugar] para todo el país. Los blancos tienen ahora derecho, a lo que parece, a viajar por el país, fuertemente armados, y usar la violencia para proteger al país de lo que sea y de quien sea que crean que lo amenaza. Dada la paranoia febril y el racismo que se ha apoderado de una considerable minoría de blancos en los EE.UU. en estos días, esto constituye una receta para el desastre.
En las próximas horas y días, muchos medios de comunicación esperarán ansiosamente disturbios u otras reacciones potencialmente violentas del otro lado -de los antirracistas y progresistas de todos los colores y razas a los que inquieta este veredicto- y utilizarán la existencia de esos disturbios, si se producen, para impulsar un marco equivocado de “ambos bandos”. Si se producen protestas o disturbios, no esperemos que la policía vaya a ser tan cortés y solidaria como lo fue con Rittenhouse y sus compañeros de extrema derecha.
El efecto más preocupante de este dictamen puede ser el siguiente: otorgar a los justicieros de derechas un precedente legal para tomar las armas contra cualquiera que consideren una amenaza -lo que abarca desde los antifascistas hasta los llamados “Rinos” (Republicanos sólo de nombre) e incluye a casi toda la gente de color-, significa que se ha abierto ya la temporada de caza de manifestantes progresistas.
Entiéndaseme bien; este fallo por sí solo no es lo que ha iniciado este género de ley y orden desigual. No es más que el último caso de una centenaria tradición norteamericana de protección del terror blanco y el vigilantismo. En las manifestaciones por los derechos civiles de los años sesenta, sobre todo pero no exclusivamente en el Sur, no sólo se denegaba protección policial, sino que los manifestantes eran atacados y maltratados por la policía. Ese fue también el caso de muchas manifestaciones de Black Lives Matter el año pasado.
Una investigación del diario The Boston Globe descubrió que "entre la muerte de [George] Floyd, el 25 de mayo de 2020, y el 30 de septiembre de 2021, hubo al menos 139 ocasiones en las que se precipitaron vehículos contra las protestas”, hiriendo al menos a cien personas. Sólo se acusó a los conductores en menos de la mitad de los casos, y únicamente se ha condenado cuatro conductores por un delito grave. Además, en respuesta a estos ataques, los legisladores republicanos han propuesto leyes para proteger a los conductores de acciones legales en caso de atropello de un manifestante. Florida, Iowa y Oklahoma ya han aprobado estas leyes.
Hace falta valor para protestar públicamente en cualquier situación, especialmente cuando se protesta contra los poderes del Estado. Ahora, los manifestantes de Estados Unidos habrán de temer no sólo la brutalidad policial, sino también a una extrema derecha envalentonada y violenta, encendida por el partido republicano y los medios de comunicación de la derecha en general, y protegida por el sistema judicial local.
Y todo esto sucede en un momento crucial de la democracia estadounidense. Desde Georgia hasta Wisconsin, el Partido Republicano está atacando el sistema electoral, mientras sus partidarios aterrorizan a los trabajadores electorales y a quienes se inscriben para desempeñar esa labor en las próximas elecciones. En el caso de que los demócratas ganen elecciones importantes en estados conservadores en 2022 -pensemos en Stacey Abrams en Georgia, o en Beto O'Rourke en Tejas- hay grandes posibilidades de que estos resultados se vean impugnados y sometidos a juicio por parte de fuerzas enormemente partidistas protegidas por los políticos de cada estado.
De manera semejante, si el presidente Biden u otro demócrata gana las elecciones presidenciales de 2024, el resultado volverá a cuestionarse en los estados conservadores, pero esta vez los trabajadores electorales independientes podrían estar ausentes o verse rebasados en número, y los pocos republicanos que resistieron la presión de Donald Trump en 2020 se habrán visto reemplazados o los habrán metido en cintura.
En ese momento, los demócratas y, ciertamente, todos los ciudadanos con mentalidad democrática, tendrán que salir a la calle a protestar. Se enfrentarán a una alianza de civiles fuertemente armados, y a la policía y la Guardia Nacional, que pueden atacar a los manifestantes con una inmunidad efectiva. Recuerden: Kyle Rittenhouse acaba de ser absuelto tras matar a dos personas y herir a una tercera en una protesta.
En mi país natal, Holanda, tenemos un dicho que se utiliza regularmente en las discusiones políticas: “La democracia no es para gente medrosa”. La mayoría de las veces, cuando se utiliza, queremos decir que la democracia no es para personas que le tienen miedo al cambio o a la crítica. En Estados Unidos, tras el veredicto de hoy, este dicho se ha hecho más real y más siniestro.
The Guardian, 19 de noviembre de 2021
El veredicto de Rittenhouse se volverá contra los republicanos
Robert Kuttner
La mayoría de los norteamericanos no se siente más seguro en una sociedad patrullada por vigilantes, y las condenas del caso Arbery demuestran que a veces se hace justicia.
La absolución por parte del jurado del autoproclamado vigilante Kyle Rittenhouse dejó sofocados de risa a las milicias de extrema derecha y a los republicanos trumpistas. Aparentemente, esta victoria ha supuesto un triplete. Reivindica la estrategia de promulgar leyes de autodefensa, de portar armas abiertamente y de "no ceder terreno". Convierte a Rittenhouse en un héroe. Intensifica la maniobra racista de dejar a los negros a merced de policías deshonestos y milicianos privados, lo que le hace más difícil a Biden mantener la fe en las demandas afroamericanas de justicia sin asustar a los blancos.
La derecha se ha puesto a trabajar con sus mensajes sibilinos, caricaturizando las clases introductorias de inglés que ponen como lectura a Toni Morrison como algo contrario a los padres, sosteniendo que el Partido Demócrata está a favor de desfinanciar a la policía, y afirmando que se está utilizando el abstruso cuerpo de la Teoría Crítica de la Raza para lavarle el cerebro de los estudiantes de las escuelas públicas. Y ahora el veredicto de Rittenhouse parece añadirle otra flecha a la aljaba.
Cuando Biden trató de caminar por la cuerda floja racial después del veredicto de Rittenhouse, emitió una tibia declaración tibia que parecía recalcar la importancia de mantener la protesta pacífica más que la indignación por el veredicto. Así empezaba: "Aunque el veredicto de Kenosha deje a muchos estadounidenses airados e inquietos, incluyéndome a mí, tenemos que reconocer que el jurado se ha prinunciado. Fui candidato con la promesa de unir a los norteamericanos, porque creo que lo que nos une es mucho más grande que lo que nos divide". Esta crítica suave no hizo más que enardecer a muchas personas negras sin debilitar la estrategia republicana.
Pero pensemos un poco más. La mayoría de los estadounidenses no se siente más segura con vigilantes de 17 años de gatillo fácil patrullando sus comunidades con AR-15. Si Kyle Rittenhouse es la nueva cara del Partido Republicano, eso supone una victoria para los demócratas.
La mayoría del público blanco estadounidense es menos racista de lo que los republicanos quieren creer. Las condenas por asesinato en el tiroteo mortal de Ahmaud Arbery demuestran que ni siquiera en el Sur profundo gozan invariablemente de impunidad los justicieros. Tras el asesinato policial de George Floyd, dos tercios de los estadounidenses dieron su aprobación al movimiento de Black Lives Matter. Esa aprobación ha disminuido un poco, pero se ha estabilizado en torno al 55%. Después de que el ex policía de Minneapolis Derek Chauvin fuera condenado por el asesinato de Floyd en mayo de 2021, tres cuartas partes de los estadounidenses dieron su aprobación al veredicto.
Los primeros sondeos muestran que la mayoría de los estadounidenses se mostraban incómodos con la absolución de Ritttenhouse. Una encuesta de YouGov concluyó que una gran mayoría de los demócratas y multitud de independientes consideraban que Rittenhouse era culpable de asesinato.
Un sondeo de Morning Consult reveló que el 71% de los republicanos aprobaba el veredicto, pero sólo el 43% de todos los encuestados. Mucha gente declare asimismo que el veredicto les restaba confianza en el sistema de justicia penal.
La estrategia de ensalzar a justicieros como Rittenhouse puede aumentar el apoyo republicano en el núcleo duro del país adicto a Trump. Será un regalo para los demócratas en los distritos en disputa de zonas residenciales en los que se decidirán las elecciones de mitad de mandato de 2022.
The American Prospect, 24 de noviembre de 2021
Kyle Rittenhouse no fue condenado, porque en Estados Unidos manda la forma de pensar blanca
Michael Harriot
Antes de mandar al jurado de Kenosha, estado de Wisconsin, a deliberar si Kyle Rittenhouse era un asesino, el juez Bruce Schroeder informó al jurado de Rittenhouse, cuidadosamente escogido, de que su destino dependía del "privilegio" de la autodefensa.
Ya sabemos lo que decidió el jurado.
Ninguna de las partes discrepa de que el joven de 18 años tuviera la intención de disparar a Anthony M Huber, Joseph Rosenbaum y Gaige Grosskreutz. No discrepan de que la Smith & Wesson M&P 15 sea un arma peligrosa. Sin embargo, en virtud de la legislación de autodefensa de Wisconsin, Rittenhouse estaba autorizado a hacer uso de una fuerza letal, aunque eso provocara el ataque del 25 de agosto, si "creía razonablemente" que era necesario para evitar su propia muerte. Aunque viajara a la ciudad y entrara en una escena caótica con una máquina de matar.
"Una creencia puede ser razonable, aunque sea errónea", rezaban las instrucciones al jurado . "Para determinar si las creencias del acusado eran razonables, el criterio se centra en lo que una persona de inteligencia y prudencia ordinaria habría creído en la posición del acusado".
Antes de que el ex concejal de Kenosha, Kevin Mathewson, convocara a "patriotas dispuestos a tomar las armas y defender nuestra ciudad de los malvados matones", nadie más había muerto durante los disturbios de su ciudad. Antes de que Rittenhouse matara a dos personas e hiriera a otra, a nadie más le habían pegado un tiro. Entonces, ¿por qué es razonable creer que Rittenhouse necesitaba una máquina de matar para protegerse de los "malvados matones" que no andaban pegando tiros ni matando gente?
La prueba del "hombre razonable" se deriva de la descripción de un anodino personaje inglés llamado "hombre del autobús de Clapham": un hipotético pasajero con una educación razonable, pero media, de una ruta de autobús londinense, cuyos pensamientos y acciones se definen como "corrientes". El caso Graham contra Connor del Tribunal Supremo de los EE.UU. consagró este concepto como ley. La razón por la que a menudo se absuelve a la policía de matar a ciudadanos desarmados es que pueden argumentar que un agente de policía “razonable” habría utilizado una fuerza mortífera, aunque resultara que el agente estaba equivocado y la víctima estuviera desarmada. Cuando escuché por primera vez este principio, lo primero que pensé fue: "Esto se le ha ocurrido a un blanco".
Dado que todas nuestras opiniones están formadas y teñidas de nuestras experiencias, lo "razonable" es una noción subjetiva. Sólo las percepciones de los blancos se convierten en una realidad a la que todos los demás deben atenerse. Pensemos en cuántos privilegios hay que tener para que los sentimientos propios se conviertan en ley real que rija las acciones de la gente en todo el mundo.
Aunque no hay duda del valor de las vidas blancas con las que acabó Rittenhouse, tampoco hay duda de que Rittenhouse se estaba aventurando en una de las situaciones más aterradoras y peligrosas que esos jurados blancos podían imaginar: una protesta de Black Lives Matter. Es fácil ver cómo, para Rittenhouse y los miembros del jurado, las víctimas formaban parte de esa aterradora turba de "matones malvados".
En Estados Unidos, resulta razonable creer que los negros dan miedo.
Entender el miedo innato a la negritud incrustado en la psique norteamericana, no requiere de erudición jurídica ni de las explicaciones de un juez. Esta creencia determina la percepción pública, la política y todo el sistema de justicia penal. Y es, de hecho, un privilegio que sólo se concede a la piel blanca.
Los investigadores han descubierto que los estadounidenses ven a los hombres negros más grandes, más fuertes y más amenazantes que los hombres blancos del mismo tamaño. Un trabajo de 2016 descubrió que los agentes de policía ven a los niños negros mayores y "menos inocentes". A las niñas negras de tan solo cinco años se las ve mayores, menos inocentes y más agresivas que las blancas. En la vida real, es negro el 35% de los pertenecientes a bandas criminales, pero en Hollywood, el 65% de los papeles descritos como "gángsters" lo interpretan actores negros.
La idea de la "persona negra que da miedo" se manifiesta en todos los segmentos del sistema de justicia penal estadounidense. Es la razón por la que la policía tiene más probabilidades de detener a los conductores negros, a pesar de que –según el mayor análisis de datos policiales de la historia del mundo- los conductores blancos tienen más probabilidades de estar en posesión de contrabando ilegal. Por eso los negros desarmados mueren a manos de la policía en un proporción tres veces superior a la de los blancos, a pesar de que la mayoría de víctimas mortales que son policías estando de servicio las causan hombres blancos. Tras calibrar factores como la educación, la posesión de armas y los antecedentes penales, la comisión de sentencias norteamericana concluyó que los jueces federales condenan a los hombres negros a penas de prisión que son, de media, un 20% más largas que las de los hombres blancos en circunstancias similares.
Por eso 5,000 respondieron a la llamada a las armas de Mathewson en Facebook. Por eso al agente de policía Rusten Sheskey no se le acusó de ningún delito por dispararle siete veces a Jacob Blake en la espalda y en un costado. La navaja de Blake hizo que Sheskey temiera por su vida, pero a Rittenhouse se le permitió escabullirse entre los agentes del mismo departamento de policía llevando una máquina de matar durante las caóticas protestas. No vieron al adolescente armado como una amenaza. No es negro. No daba miedo.
Ese vacío legal privilegiado se extiende más allá de las fronteras de Wisconsin. Está presente en el juicio de los hombres que mataron a Ahmaud Arbery en Brunswick, Georgia. La improvisada turba de linchamiento persiguió a Arbery basándose en una ley de 1863 que permite a los ciudadanos detener a cualquier persona basándose en "motivos de sospecha razonables y probables", a la que un profesor de la Univerdidad de Cornell, Joseph Margulies, se refiere como "ley de captura de esclavos fugitivos". Esto explica cómo un tribunal pudo sentar a un solo jurado negro en un condado que tiene un 26,6% de población negra.
Saber cómo ha moldeado esta creencia la realidad de todos los negros de los Estados Unidos explica por qué los blancos son el único grupo que no cree que “prestar atención a la historia de la esclavitud y el racismo sea bueno para la sociedad”. Es razonable suponer que la historia de los negros da tanto miedo como las personas que aparecen en ella. Es razonable suponer que la policía teme por su vida cuando detiene a sospechosos negros. Es razonable que los conservadores asuman que los votantes negros alterarán el equilibrio político si no se les suprime sistemáticamente. Y sí, era razonable creer que los jurados blancos blancos de Kyle Rittenhouse le concederían el privilegio de la autodefensa.
El veredicto de Rittenhouse es la prueba de que resulta razonable creer que el miedo a los negros puede absolver a una persona blanca de cualquier delito.
The Guardian, 20 de noviembre de 2021

