El largo camino de la renta básica: una apuesta por la libertad

Jordi Arcarons

Daniel Raventós

25/03/2026

Existen dos condiciones que se consideran propias de la democracia: la libertad y la igualdad (Aristóteles).

La libertad no es más que el poder de actuar conforme a la justicia y la razón
(Robespierre).

El reino de la libertad comienza, en realidad, allí donde cesa el trabajo impuesto por la necesidad y por la coacción de fines exteriores
(Marx).

Desde su fundación en 2001, la Red Renta Básica ha desempeñado un papel destacado en la promoción de la Renta Básica (RB). Este artículo presenta dos actualizaciones destacadas entre las aportaciones más originales que han caracterizado a autores y autoras miembros o cercanos a la Red Renta Básica. Estas aportaciones son, la primera, la justificación republicano-socialista de la RB y, la segunda, una actualización de la financiación a partir principalmente de una reforma del IRPF y de un impuesto a la población auténticamente rica del Reino de España.

Decimos “aportaciones más originales” y debemos precisarlo. Justificaciones normativas sobre la justicia de la RB ha habido no pocas. Desde teorías de la justicia liberales de derechas hasta teorías liberales de izquierda. Incluso alguna justificación que entraría completamente en el campo republicano. Recordemos que Philip Pettit llegó a escribir que “solamente el republicanismo es capaz de proporcionar una justificación exhaustiva del derecho a una RB”.[1] Y sobre la financiación ha habido varias propuestas desde hace algunas décadas ya. Que quede claro, no pretendemos reivindicar originalidades exclusivas ni tonterías parecidas. Pero sí es acorde con los hechos que la justificación republicano-socialista y propuestas de financiación a partir de una reforma del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a partir de centenares de miles de microdatos es algo muy propio de algunos autores relacionados con la Red Renta Básica.

Hemos dicho “entre las aportaciones más originales”, con la clara intención de no pretender la exclusividad de las aportaciones originales. Ha habido otras aportaciones que más o menos originales, desde personas relacionadas con la Red Renta Básica, también han contribuido a la extensión del conocimiento de los campos que abarca la RB: relación con la salud mental, con el mundo de la cultura, con la vida de las personas LGTIB+, etc. Nosotros vamos a centrarnos en las dos anteriormente mencionadas: la justificación republicano-socialista de la RB y la financiación (actualizada) a partir principalmente de una reforma del IRPF y de un impuesto a la población auténticamente rica del Reino de España.

Primera aportación

El republicanismo democrático ha defendido históricamente la universalización de la propiedad, considerándola esencial para garantizar la posibilidad de vivir sin depender de la arbitrariedad de otros. Durante la Guerra de la Independencia norteamericana, por ejemplo, se sostenía que para ser un ciudadano pleno era necesario poseer "cuarenta acres y una mula". Sin embargo, a medida que la forma capitalista de producir se desarrolló en el siglo XIX, grandes maestros socialistas como Marx y Engels argumentaron que la universalización de la propiedad agraria, y de cualquier otro tipo, se había vuelto inviable. Su objeción no era de principio, sino de naturaleza técnico-económica. En una Europa y América sobrepobladas y con alta división del trabajo, garantizar a toda la población una porción de tierra se tornaba extremadamente difícil. Así, Marx y Engels defendieron la "propiedad colectiva de los medios de producción" como una solución alternativa, aunque sin detallar cómo implementarla. El horror de la burocratización centralizada del estalinismo, como la que surgió en la URSS a finales de los 20 del siglo pasado, no puede rastrearse en las obras de los clásicos socialistas, como una legión variopinta de académicos acostumbra a afirmar de forma insensata.

La imposibilidad de universalizar la propiedad en un contexto capitalista llevó al socialismo a heredar del republicanismo democrático la crítica a la dominación y a la importancia de la misma propiedad en la consolidación de la libertad. A su vez, aportó la actualización de los valores republicanos a este mundo transformado por el capitalismo.

El republicanismo democrático debe al socialismo la comprensión de los mecanismos de dominación en el mundo moderno. En la era capitalista, la dominación se torna anónima; los trabajadores experimentan una "doble libertad", como decía Marx: libertad de elegir a su explotador o libertad de morir de hambre. Maravillosa (doble) libertad. Esta situación contrasta con la dominación personal de épocas anteriores. La perspectiva socialista de la dominación ha revitalizado el republicanismo democrático contemporáneo, al exponer las estructuras que obligan a los individuos a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

La RB, al menos a la altura del umbral de pobreza, puede mitigar tanto el dominium (dominación privada) como el imperium (dominación pública) al proporcionar a los ciudadanos recursos incondicionales que reducen la dependencia de agentes dominantes y evitan interferencias arbitrarias por parte del Estado.

Una de las aportaciones más significativas de la RB a la libertad republicano-socialista es el aumento del poder de negociación de los trabajadores y también de las mujeres. En el ámbito laboral, una RB suficiente permitiría a los trabajadores amenazar efectivamente con dejar su empleo si no se satisfacen sus demandas, lo que incrementaría su capacidad para negociar mejores condiciones. Además, posibilitaría la realización de huelgas de larga duración al funcionar como una "caja de resistencia". Asimismo, la RB podría facilitar una desmercantilización de la fuerza laboral, incentivando formas alternativas de trabajo y emprendimiento, por ejemplo, creando cooperativas. Actualmente, la obligación de aceptar condiciones laborales adversas (o “morir de hambre”, como decía el alemán) en un contexto de desempleo estructural imposibilita otras posibles alternativas.

Para las mujeres, la RB podría representar una vía de escape de situaciones de abuso y violencia, otorgándoles independencia socioeconómica y la capacidad de renegociar las tareas domésticas de manera más equitativa. Esto se traduce en un "contrapoder doméstico" que incrementa su autonomía en el ámbito privado. Además, un sistema de financiación que favorezca a la mayoría de la población no rica implica una transferencia de recursos monetarios de hombres a mujeres, dada la desigualdad laboral y salarial conocida.

En conclusión, desde la perspectiva de la libertad republicana, la RB no solo incrementaría el poder de negociación y la autonomía de diversos grupos sociales, sino que también facilitaría condiciones que propicien una vida más activa y plena, permitiendo a las personas jóvenes emanciparse más pronto, reducir la jornada laboral y equilibrar el trabajo con actividades de formación, ocio y participación comunitaria. La propuesta de la RB apunta a un alejamiento de las rigidices del trabajo capitalista, promoviendo una diversidad de actividades elegidas libremente a lo largo de la vida.[2]

Segunda aportación

A principios de marzo tuvimos que presentar una sesión académica de fundamentación normativa y financiación de la RB. Resumimos aquí una parte de lo expuesto sobre la financiación que es una actualización con nuevos datos disponibles de estudios anteriores.

Disponemos de dos fuentes de información que nos permiten construir un modelo de financiación para la RB. La primera es la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) ―de la que ya se conoce la versión de 2025, en la que se utilizan datos de renta del año anterior― y la segunda es el Panel de Hogares (PH) ―cuyos datos se refieren a rentas del año 2023 y que se fundamenta en registros administrativos de los distintos impuestos que se recaudan en el Territorio Fiscal Común (TFC), en el que no están incluidas las comunidades forales―.

La ECV se utiliza para analizar la precariedad, la pobreza y las condiciones económicas y sociales de la población; aunque presenta ciertas lagunas en la parte alta de la distribución de la renta evaluada; no incluye datos de riqueza, pero sí están representadas en la misma todas las comunidades autónomas. El PH permite, además de un análisis, territorialmente representativo, del conjunto de renta y patrimonio/riqueza, una mayor fiabilidad, puesto que las colas, tanto inferior como superior, de la renta y la riqueza evaluadas están mucho mejor representadas. Para que ambas informaciones sean homogéneas debe utilizarse el año 2023 como referencia de sus rentas y el TFC en cuanto a sus observaciones.

¿De dónde partimos? La evaluación de la situación económica y social de los hogares revela una situación realmente preocupante. Según la ECV, en 2023 la tasa AROPE (que combina el riesgo de pobreza, la carencia social y material severa o la baja intensidad laboral en el hogar), se situó en el 26,5%, es decir, más de una cuarta parte de la población se considera pobre y socialmente excluida y comparando este dato con los 27 estados miembro de la UE, la posición del Reino de España (TFC) es la 25. La desigualdad medida a través del índice de Gini es muy elevada, aplicando la misma ordenación anterior nos sitúa también en la cola, en el puesto 19 (si se utiliza la ratio s80/20, que compara la renta del 20% más rico con el 20% más pobre, cae hasta la posición 22). Es más, el actual IRPF, aun cuando es medianamente progresivo, no consigue contrarrestar apenas la elevada desigualdad observada. La renta familiar disponible bruta por habitante fue de 25.350 euros, que revela una situación bien distinta, puesto que este valor se sitúa prácticamente en el centro de la ordenación (en el puesto exactamente 14), extremo que, teniendo en cuenta los anteriores datos, es una evidencia de la escasa o prácticamente nula redistribución existente.

Adicionalmente, si utilizamos el PH se observa que la concentración de la renta y de la riqueza es muy elevada. El 5% superior de la distribución de renta concentra algo más del 40 % del total, mientras que el 2 % superior prácticamente el 28 %. En términos de riqueza, el 5% superior acumula el 72,5 % y el 2% superior casi el 44 %. Todo ello siempre a partir de datos oficiales.

En resumen, la pobreza, precariedad y desigualdad en la distribución de la renta son indudables, como también lo es a todas luces la concentración de renta y riqueza.

¿Cuál es nuestra propuesta para paliar la situación descrita? Proponemos una RB de una cuantía igual al umbral de riesgo de pobreza de cada comunidad autónoma. Como ejemplo el caso de Galicia, cuyo umbral de riesgo de pobreza es de 11.318 euros anuales en 2023, muy similar a la media del TFC. Además, el modelo garantiza que ningún hogar o unidad de convivencia por debajo del percentil 80 de renta bruta equivalente empeore sus ingresos netos, como también la erradicación de la pobreza estadística, en el sentido de que ningún hogar, en función de los miembros que lo integran, se sitúe por debajo del umbral de riesgo de pobreza. La RB es individual, pero para su cálculo utilizamos la escala de equivalencia de la OCDE.

Proponemos una reforma del IRPF con 8 tramos y tipos marginales entre el 30 % y el 60 %, aplicables a la base imponible total. Su recaudación se complementaría con un impuesto sobre la riqueza. Este impuesto se aplicaría a la intersección del 5 % más rico en Renta Bruta y Patrimonio Neto, excluyendo a quien no llegara a 500.000 euros. Nos referimos a la población auténticamente rica. Un 1% aproximado del conjunto de la población, esto es unas 455.000 personas. Estimamos que esta medida podría generar más de 9.000 millones de euros en recaudación. Comparativamente, la propuesta de Piketty, que también la hemos concretado en este estudio, sería muy similar, con una recaudación de algo más de 10.000 millones.

Algunos resultados relevantes del modelo propuesto son los que ahora resumimos. Desaparece completamente la pobreza, ninguna persona por debajo del 20 % más rico pierde. La redistribución llevaría a un índice de Gini de 0,2442 sobre la renta bruta, lo que lo colocaría entre los niveles más igualitarios del mundo, con un efecto redistributivo que cuadruplica el actual.[3]

En los siguientes gráficos puede verse, respectivamente, la incidencia de la RB por percentiles de renta, por tramos de renta, así como las ganancias y pérdidas patrimoniales.

La Red Renta Básica ha contribuido de manera significativa a la justificación republicano-socialista de la RB y ha desarrollado un marco de propuestas de financiación robusto para su implementación. Estas medidas no solo abordan la necesidad de reducir la pobreza y la desigualdad, sino que también garantizan derechos fundamentales y una vida republicanamente libre para toda la ciudadanía. Porque de eso se trata, de libertad.

 


[1] Pettit, P., «A Republican Right to Basic Income?», Basic Income Studies, 2 (2), p. 7.

[2] Para una ampliación de la libertad republicana-socialista y lo que podría aportar una RB, véase por ejemplo el capítulo 1 (“Filosofia i política de la renda bàsica a Catalunya: la perspectiva republicanosocialista”) del reciente libro coordinado por Sergi Raventós y Dolores Medina: Quan convé seguem cadenes, Ed. Manifest.

[3] Para un análisis detallado de esta propuesta de financiación, véase Arcarons, Bollain, Raventós y Torrens, En defensa de la Renta Básica. Por qué es justa y cómo se financia, Ed. Deusto.

 

es catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y miembro de la Red Renta Básica. Es coautor de "En defensa de la Renta Básica. Por qué es justa y cómo se financia" (Deusto, 2023)
Es editor de Sin Permiso. Doctor en Ciencias Económicas y profesor titular en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es coautor de "En defensa de la Renta Básica. Por qué es justa y cómo se financia" (Deusto, 2023).
Fuente:
https://catalunyaplural.cat/ca/el-llarg-cami-de-la-renda-basica-una-aposta-per-la-llibertat/