Tariq Alí
09/04/2006
La semana pasada, mientras abríamos el Forum Social Mundial en Karachi con conferencias y con una interpretación virtuosa de música sufi, los gobernantes del país estaban celebrando el centenario de la Liga Musulmana (el partido que creó Pakistán, desde entonces en manos de uno u otro grupo de villanos, y ahora bajo el dominio de alcahuetes políticos que lo manejan como si de un burdel se tratara) regalándole la organización de la misma al General Pervaiz Mushraf, el gobernador uniformado de la nación. Los dos líderes de la oposición laica, Nawaz Sharif y Benazir Bhutto que solían competir entre sí para ver quién lograba amasar mayor cantidad de fondos mientras estaban en el poder están en el exilio. Retornar a casa significaría enfrentarse a un arresto por corrupción. Ninguno de ellos está dispuesto a soportar el martirio o a renunciar al control de sus organizaciones. Mientras tanto, los partidos religiosos ponen alegremente por obra políticas neoliberales en la provincia de la frontera Noroeste que está bajo su control. Incapaces de subvenir a las necesidades reales de los pobres, concentran su odio en las mujeres y en los ateos progresistas que las defienden.
Los militares están tan seguros en el poder, y los políticos oficiales son tan inútiles, que la sociedad civil se extiende rápidamente. Los canales privados de TV, como las ONGs, crecen aceleradamente y permiten expresar casi todas las opiniones una de ellas me entrevistó durante una hora sobre el futuro del movimiento comunista mundial, exceptuando los ataques frontales a la religión o a los militares y a las redes con que gobiernan la nación. Si la sociedad civil significara algún peligro para la elite gobernante, los aplausos que recibe pronto se convertirían en amenazas.
Por eso no fue una sorpresa que la administración local de Karachi permitiera y alentara el Forum Social Mundial. Ahora forma parte del paisaje globalizado, y eso ayuda a que los gobernantes retrógrados se sientan modernos. El evento en sí mismo no fue diferente de los otros. Había varios miles de personas presentes, la mayoría de Pakistán, pero con una lluvia de delegados procedentes de India, Bangladesh, Sri Lanka, Corea del Sur y de otros pocos países.
Ninguna representación de los ascendentes movimientos campesino y obrero chinos, o de los intelectuales críticos de ese país. Irán y Malasia tampoco estuvieron representados. Los inspectores israelíes que manejan la administración jordana hostigaron a la delegación palestina. Sólo un puñado de delegados lograron escapar a su control y llegar a Karachi. El tremendo terremoto que azotó a Paquistán el año anterior desbarató muchos planes, y los organizadores no estuvieron en condiciones de viajar y convencer a la gente del continente para que asistiera. De otro modo, insistieron los organizadores, hubiera sido posible escuchar voces procedentes de Abu Ghraib, Guantánamo y Fallujah.
El que eso ocurriera en Paquistán no fue para nada positivo. Las personas no están acostumbradas a escuchar distintas voces y puntos de vista. El Forum hizo posible que muchos de los que pertenecen a estratos sociales reprimidos y a religiones minoritarias se unieran para hacer oír sus reclamos: los cristianos perseguidos del Punjab, los hindúes del Sind, las mujeres de todos lados, contaron historias desgarradoras de discriminación y opresión.
También hubo un importante componente de lucha de clases : los campesinos batallaban contra la privatización de las granjas militares en Okara; los pescadores autóctonos de Sind cuya subsistencia está amenazada se quejaban porque el desvío del gran río Indus privaría a la gente común del agua de que habían disfrutado desde los comienzos de la civilización humana, miles de años antes; los trabajadores de Baluchistán denunciaban la brutalidad de los militares en la región.
Los maestros explicaron cómo el sistema educativo del país prácticamente ha desaparecido. La gente común que hizo oír su voz era articulada, analítica y estaba furiosa, lo que contrastaba vivamente con la viciada retórica de las clases políticas paquistaníes. Mucho de lo que se dijo fue transmitido por la radio y la televisión de las cadenas privadas más importantes Geo, Hum e Indus, que rivalizaban entre ellas por ofrecer la cobertura más amplia.
Y así fue como el Foro Social Mundial como si de un gran espectáculo andante de entretenimiento se tratara llegó y se fue de Paquistán. ¿Qué habrá dejado a su paso? Muy poco, aparte de buenas intenciones y el sentimiento de que allí fue donde tuvo lugar. Para el caso, la elite domina la política del país. Poco más importa. Pequeños grupos radicales están haciendo lo que pueden, pero no existe una organización nacional o un movimiento que hable por los desposeídos. La situación social es atroz, a pesar de las estadísticas manipuladas que hace circular el primer ministro pakistaní del Banco Mundial, Shaukat Aziz.
Las ONGs no son un sucedáneo de los movimientos políticos y sociales genuinos. Puede haber ONGs en Pakistán, pero a escala global son OGOs (Organizaciones Gubernamentales Occidentales), sus fondos fluyen condicionados por agendas restringidas. Eso no quiere decir que algunas de ellas no estén haciendo un buen trabajo, pero su efecto de conjunto ha sido la atomización del minúsculo estrato de intelectuales de izquierda y progresistas.
La mayoría de esos hombres y mujeres (los que no están en las ONGs, están insertos en las cadenas privadas de medios de comunicación) luchan por tener una ONG individual para obtener fondos; las pequeñas rivalidades asumen proporciones exageradas; la política organizada con capilaridad social es inexistente. El modelo latinoamericano que surgió tras las victorias de Chávez y Morales está muy lejos del modelo de Mumbai o Karachi.
Tariq Ali, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es autor de un libro reimpreso recientemente Street Fighting Years (Años de lucha callejera) y, en colaboración con David Barsamian, Speaking of Empires & Resistance (Hablando de Imperios y Resistencia)
Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu
Si le ha interesado este artículo, recuerde que sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita y considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural con una DONACIÓN

