Turquía: El resultado de las elecciones puede depender de los kurdos

Esen Uslu

23/06/2018

Los resultados finales de las elecciones presidenciales y legislativas turcas han otorgado la victoria a Erdogan en la primera vuelta, con un 53% de los votos. La alta movilización del electorado, un 87% de votantes, ha permitido esa victoria, a pesar del 30% obtenido por la coalición opositora encabezada por el CHP y que la coalición apoyada por la izquierda y las organizaciones kurdas, el HDP, haya superado el umbral del 10% para estar presente en el parlamento turco. Erdogan no solo será presidente del país, sino que ejercera la presidencia del gobierno y podrá declarar el estado de emergencia sin consultar al parlamento. SP

La carrera para formar el primer gobierno bajo el nuevo régimen 'presidencialista' se encuentra en su recta final: el 24 de junio serán las elecciones turcas.

Sin embargo, el actual presidente, Recep Tayyip Erdogan, tiene una clara ventaja. La coalición de su Partido Justicia y Desarrollo (AKP) con el Partido del Movimiento Nacional (MHP) está utilizando todas las palancas de la administración, mientras que la oposición popular tiene que operar bajo la pesada mano de la opresión del estado.

Por ejemplo, la ciudad de Suruç, que se encuentra cerca de la frontera sirio-rojava, en la carretera hacia Kobanê, una vez más ha sido el blanco. En julio de 2015 una bomba suicida explotó entre los activistas que se preparaban para visitar Kobanê llevando juguetes a los niños sometidos a las tensiones de la guerra en Rojava. Treinta y cuatro personas murieron y más de 100 resultaron heridos de gravedad. Fue parte del terror desatado después de la derrota del AKP en las elecciones del 6 de junio de 2015.

La semana pasada, una banda armados hasta los dientes de partidarios del actual diputado del AKP se presentó en el mercado Suruç como parte de su campaña electoral. Los comerciantes del mercado son, sin embargo, conocidos por sus simpatías con el Partido Democrático Popular (HDP) pro-kurdo y, tras un intercambio de insultos, estalló una pelea que terminó en un tiroteo. Como resultado, el hermano del diputado del AKP murió en el acto y ocho personas resultaron heridas, entre ellas dos hermanos que eran vendedores ambulantes: ambos en estado crítico.

Pero, mientras esperaban ser tratado en el hospital local, una banda del AKP organizó un ataque traicionero, matando no sólo a los dos hermanos, sino también a su padre, que les acompañaba. No contentos con dispararles, la banda les machacó las cabezas con las botellas de oxígeno y los degolló en las camillas en las que yacían. Destruyeron todas las cámaras del circuito cerrado de televisión del hospital y también confiscaron las llaves de las ambulancias, cuyas ventanas rompieron y rajaron los neumáticos, para evitar el transporte de los pacientes a otros hospitales. La policía y los guardias de seguridad privada no hicieron nada.

Esa noche, tanto el ministro del Interior como el presidente hicieron discursos para acusar a “terroristas kurdos” del ataque contra Suruç. El fiscal ordenó la detención de 19 personas, incluyendo al candidato del HDP. Los medios de comunicación se unieron al coro de acusaciones contra el HDP y los “terroristas kurdos” por el asesinato del hermano del diputado del AKP, y su funeral se convirtió en una ceremonia de estado. No hubo mención de los tres kurdos asesinados.

Ha crecido la violencia contra quienes hacen campaña a favor del HDP. Casi todas las principales oficinas del HDP en las ciudades o pueblos han sido ametralladas o incendiadas. Los carteles, pancartas y volantes del HDP han sido retirados por las fuerzas del Estado. A veces los puestos del partido han sido atacados y sus militantes golpeados o incluso apuñalados.

Selahattin Demirtas, el candidato presidencial del HDP y ex co-presidente, ha estado detenido en prisión acusado de cargos falsos desde noviembre. En mayo de 2016, el principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), apoyó una enmienda constitucional presentada por el AKP, que tuvo el efecto de eliminar la inmunidad parlamentaria de los diputados del HDP. La enmienda entró en vigor en noviembre de 2017 y 26 parlamentarios del HDP fueron detenidos, y 12 de ellos - incluyendo los co-presidentes del partido - están en prisión preventiva. Nueve diputados del HDP han sido condenados por los tribunales y, como resultado, perdieron sus escaños en el Parlamento.

El decreto número 694, publicado en agosto de 2017, amplió los poderes otorgados por la enmienda constitucional y ahora el gobierno puede determinar a voluntad cuales son los límites de la actividad política legítima, cesando cuando quiere a los parlamentarios elegidos Por otra parte, 68 alcaldes del HDP están detenidos en la cárcel, así como cientos de líderes locales y activistas del partido.

Muchos distritos electorales han sido redefinidos, en un evidente intento de fraude electoral, y la población de las aldeas con simpatías conocidas por el movimiento de liberación kurdo se ha visto obligada a votar en los pueblos que apoyan al régimen de Erdogan. Sin embargo, muchos activistas continúan haciendo campaña todos los días, a pesar del riesgo de ser detenidos por un tiempo indeterminado.

La brutalidad policial y la violencia de las bandas pro-Erdogan aumenta también. Incluso la zona más tranquila de Estambul - las Islas Príncipe en medio del mar de Mármara - se convirtió en escenario de un cruel apuñalamiento, cuando una banda atacó los puestos del HDP y el CHP en el embarcadero del ferry en la isla principal. Dos personas fueron trasladadas al hospital con posibles lesiones mortales.

Además de todo esto, miles de personas han sido despedidas de sus trabajos sin más, y la detención y se han utilizado los poderes del estado de excepción para llevar a cabo detenciones arbitrarias prolongadas sin cargos. Otras personas han visto sus pasaportes confiscados y obligadas a presentarse ante la policía periódicamente. Se les impide trabajar y a menudo carecen de cualquier medio para vivir. Cada día hay detenciones por intentar cruzar la frontera hacia Europa.

La guerra en el Kurdistán

Cuando el AKP convocó elecciones anticipadas, esperaba apoyarse en el fervor nacionalista tras las intervenciones de Turquía en la frontera con Siria. Creía que las fuerzas turcas pronto se impondrían en el Kurdistán iraquí también, después de dos campañas en el Kurdistán sirio.

Sin embargo, la atención internacional se centró en Manbij, en el Kurdistán sirio. La estrecha colaboración de los Estados Unidos con las Unidades Populares de Protección (YPG) kurdas y las Fuerzas Democráticas de Siria en su lucha contra el Estado Islámico permitieron que se desarrollara un consejo local autónomo, con la participación de varias nacionalidades y denominaciones religiosas. Por supuesto, esto era un anatema para Turquía. Erdoğan pidió el fin de la alianza de EEUU con las YPG y las SDF y la formación de una administración conjunta turco-estadounidense. Al final Trump parece haber cedido y comienza a haber patrullas conjuntas en la región. Que la cosa termine como quiere Estambul ya es otro asunto, sin embargo, pero por el momento Erdogan está tratando de sacar el mayor partido a la situación.

Turquía ha intentado aumentar su dominio sobre el Kurdistán sirio mediante la designación de un nuevo mufti para supervisar toda la actividad religiosa, la apertura de oficinas de correos turcas, y la creación de tres centros académicos dependientes de universidades turcas. Hay más de una docena de puestos de observación turcos en la provincia de Idlib, que hasta hace poco era un refugio seguro para los islamistas.

Mientras tanto, las fuerzas turcas han cruzado la frontera con el Kurdistán iraquí, en un intento de asegurar el control sobre las montañas de Qandil, un viejo bastión del movimiento de liberación kurdo. Turquía ha empezado a asegurar nuevas rutas militares y a establecer bases profundas en la región.

Estos proyectos, que incluyen el desplazamiento de la población civil, son parte de los preparativos de Turquía para una presencia a largo plazo. Ha habido ataques aéreos masivos contra los bastiones kurdos en las montañas de Qandil y contra los campos de entrenamiento y bases kurdos a lo largo de la frontera turca. Cada dos días, la prensa cercana al régimen de Erdogan informa a sus lectores que la dirección del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha sido eliminada.

A pesar de toda esta propaganda nacionalista y las operaciones militares en la frontera, se utilizan la fuerza aérea y sus drones cada vez más en Turquía - y con una brutalidad sin precedentes. La campaña electoral se está convirtiendo en un baño de sangre.

Una prensa controlada

Los secuaces del AKP en los medios de comunicación trabajan de una manera que el propio Goebbels habría envidiado. Casi todos los diarios publican las mismas historias, a menudo con el mismo titular. Los últimos restos de la llamada prensa liberal han sido comprados por partidarios del AKP utilizando fondos proporcionados por el banco estatal. Los periodistas independientes han sido despedidos y reemplazados por servidores obedientes (y ambiciosos) de Erdogan.

Todos los canales nacionales de televisión difunden sus discursos electorales durante horas y después el último primer ministro del régimen parlamentario sustituye en las pantallas al presidente. La oposición no tiene derecho ni a unos segundos  en las 'noticias' y los programas de actualidad.

El Digital News Report elaborado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford denuncia las “noticias completamente inventadas” y resume la situación de esta manera:

La libertad de expresión en un medio seguro ha sido uno de los factores del rápido crecimiento de las aplicaciones de mensajería en mercados como Turquía ... En nuestros datos, encontramos una fuerte correlación entre el uso de redes como WhatsApp y la preocupación por la seguridad tras la  publicación de mensajes políticos. Los niveles más altos de preocupación (65%) están en Turquía, donde un golpe fallido hace dos años provocó el encarcelamiento de los opositores al presidente Erdogan y el amortajamiento de los medios de comunicación. En un país que la ONG Freedom House, de Estados Unidos, ha calificado recientemente como “no libre”, las aplicaciones de mensajería cifrada como WhatsApp han demostrado ser un medio relativamente seguro para expresar puntos de vista políticos.

Así que la prensa del régimen está perdiendo su control sobre la opinión pública, y medios de comunicación sociales cada vez más independientes -aunque sea por periodos de tiempo cortos- se apoderan de la imaginación y la atención de la gente.

Por ejemplo, Erdogan hizo un discurso triunfal afirmando que el AKP continuaría gobernando en el futuro previsible 'a menos que y hasta que' el pueblo dijera lo contrario. De repente, los medios sociales se vieron inundados de una campaña espontánea, exigiendo “¡Basta!”. La contra-campaña de los trolls del AKP, bajo el lema “Continuar”, resultó ser un fracaso total.
Por el contrario, cuando Demirtaş grabó un discurso de 10 minutos desde su celda, fue un gran éxito. Se volvió viral en todos los medios sociales y fue retransmitido ante una gran audiencia en una reunión pública en Estambul. Sus mensajes de twitter - sacados clandestinamente de su celda, ya que no tiene acceso a internet - también se pueden compartir y oír por todas partes, junto con poemas y canciones. Algunos analistas renombrados afirman que Erdogan lamenta ahora que Demirtaş esté en la cárcel, porque ha sido casi tan visible y eficaz como en libertad.

Como ya he señalado, la principal oposición parlamentaria al AKP es la del CHP. Sin embargo, el CHP está actuando casi al unísono con el AKP en relación con cualquier decisión que implique a los kurdos. Es casi tan duro como Erdogan en relación con el 'terrorismo', defendiendo ciegamente los intereses del Estado turco y proporcionando una hoja de parra al gobierno.

En definitiva, el AKP ya podría haber perdido las elecciones. Erdogan se ha visto obligado a tratar de aferrarse al poder con el apoyo del MHP, pero las encuestas recientes sugieren que no le ha ayudado mucho. La mayoría dan a Erdogan alrededor del 45% del voto en las presidenciales y, a pesar de las encuestas sesgadas y las declaraciones de los analistas de que conseguirá fácilmente el 51% que necesita para tener mayoría absoluta, está muy preocupado. Parece que, a menos que algo drástico sucede durante la última semana de la campaña, no podrá ganar en la primera vuelta. Un resultado así probablemente provocaría un cierto desconcierto en el AKP antes de la segunda vuelta. Y muchos partidarios del MHP han declarado abiertamente que no le apoyaran después de la primera ronda.

La situación del AKP en las elecciones legislativas es aun peor. Tiene un apoyo inferior al 40% e incluso con su coalición no se espera que alcance el 43%. Pero, la coalición opositora del CHP y el IP ( 'Buen partido') nacionalista no está mejor con un 40%.

En este contexto, los resultados del HDP serán fundamentales, ya que las encuestas sugieren que obtendrá alrededor del 13% de nuevo. Sin embargo, si no logra alcanzar el 10% necesario para pasar el umbral electoral, sus votos no tendrían ningún valor, y la coalición AKP-MHP obtendría al menos 60 diputados más en el Parlamento, lo que le daría una mayoría absoluta.

Pero si el HDP pasa el umbral, ello supondrá nuevos problemas para Erdogan. ¿Cómo responderá el Estado turco si la coalición liderada por el AKP no consigue esa mayoría absoluta?

es un analista político residente en Estambul que contribuye artículos regularmente a las revistas Sercesme y Sakayak.
Fuente:
https://weeklyworker.co.uk/worker/1208/result-may-hinge-on-kurds/
Traducción:
Enrique García