Siria: atiza el fuego y que hierva el caldero en Idlib

Esen Uslu

16/09/2018

“Doble penuria y doble labor;
atiza el fuego y que hierva el caldero”
Macbeth,  Shakespeare
 

Las fuerzas de Bashar al-Assad y sus aliados, Irán y Rusia, están a punto de golpear profundamente en la provincia siria de Idlib - la principal zona aun controlada por los yihadistas islamistas, con el apoyo de sus aliados en la región del Golfo a través de Turquía.

Los esfuerzos de última hora para detener o retrasar el ataque no parecen haber tenido gran éxito. Sin embargo, el equilibrio de poder entre los principales actores, que han estado tratando de redistribuir sus zona de influencia en la región, todavía puede retrasar, frenar o limitar el ataque.

El llamado ‘proceso de paz de Astana’, que a convertido a Rusia, Irán y Turquía en extraños compañeros de cama, al parecer, ha llegado a su fin, y después de la última cumbre de Teherán, donde las deliberaciones fueron transmitidas en vivo a un mundo asombrado, sin consultar a los participantes, parece no tener más papel práctico.

Turquía ha venido derramando lágrimas de cocodrilo en nombre de los civiles de la provincia de Idlib, pero su petición de que se suspendan todas las acciones armadas ha caído en saco roto: Rusia e Irán buscan ambos la batalla final con los yihadistas. Para el enviado especial de Rusia, Alexander Laurentiev: “corresponde a Turquía separar a los militantes islamistas de la oposición moderada”.

Así que, una vez hecho esto, sería tarea de Turquía ocuparse de ambas facciones. Si se eliminan los yihadistas terroristas, la oposición armada se convertiría en una oposición “moderada” sunita que actuaría en los confines del nuevo marco impuesto por Assad.

La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que fue convocado tras el fracaso de la cumbre de Teherán, tampoco consiguió acordar nada práctico - aparte de reiterar la posición de los EE.UU. y europea de amenazar con una dura respuesta si se emplean armas químicas.


El caldero

El 4 de septiembre, la Fuerza Aérea rusa reanudó sus ataques aéreos contra Idlib. El despliegue de tropas a lo largo de la línea de demarcación indica que se está preparando una ofensiva terrestre. Y después de la cumbre de Teherán el número de ataques aéreos ha aumentado.

Los ataques terrestres rusos parecen proceder a lo largo de la carretera que conecta la carretera M4 que conecta Latakia, el principal puerto en la costa mediterránea, con Aleppo, en un eje de sureste a noroeste, y a lo largo de la M5, que va desde el norte de Hama a Aleppo. La M4 se une con la M5 en Saraqib, justo al sur-este de la ciudad de Idlib.

Hay una gran variedad de caminos secundarios y pistas de tierra que cruzan la zona, pero esas dos rutas son clave para controlar el territorio al sur y el este de Idlib. Por lo tanto los objetivos preliminares del próximo ataque parecen ser las ciudades de Jisr al-Shugur en la M4 y de Khan Shaykhun en la M5. La primera oleada de ataques aéreos, probablemente, se concentrará en esas áreas.

También hay dos “puestos de observación turcos” en esas carreteras. Uno de ellos está cerca de Jisr al-Shugur y el otro en Morek, en la M5, detrás de la línea de demarcación. Son parte de los doce establecido tras el proceso de Astana. Mientras las fuerzas sirias y sus aliados limpiaban los focos de resistencia en el sur, y las fuerzas turcas invadían Afrin, el área de Idlib fue dejada en paz por un tiempo: se establecieron los puestos de observación en los tres lados para mantener la tregua. Hay alrededor de 1.200 soldados turcos estacionados en los 12 puestos.

Mientras que la prensa europea describe Idlib como el “último bastión” de los yihadistas islamistas, al norte las regiones de Afrin, al-Bab, Jarablus y Azaz están controladas por las fuerzas armadas turcas. En esas regiones hay cerca de 35.000 combatientes de la oposición, reestructurados por Turquía como el 'Ejército Nacional Sirio'. En la actualidad están protegidos por la cobertura aérea turca. Pero estos son los llamados 'islamistas moderados’, mucho más aceptable que los yihadistas más fanáticos.

Hay'at Tahrir al-Sham (HTS - Comité de Liberación del Levante), que tiene el control de Idlib, estaba dominado por al-Nusra, una rama de Al Qaeda. Tiene una fuerza de unos 20.000 combatientes de infantería. El proceso de Astana presionó a Turquía para convencer al HTS que se disolviese en el Frente de Liberación Nacional, y permitiese que sus soldados se alistaran en el Ejército Nacional Sirio bajo control turco. Las gestiones iniciales no pudieron conducir a la solución deseada, por lo que Turquía declaró formalmente al HTS una organización terrorista.

Trataba así de dividir al HTS y ganar el control de al menos algunas sectores. Sin embargo, el grueso principal rechazó las maquinaciones de Turquía y declaró su disposición a luchar hasta el final.

Circula un video en las redes sociales que muestra a un yihadista de pie cerca del muro fronterizo entre Turquía y Siria, junto a la entrada de un túnel que pasa por debajo. El yihadista grita: “Si Turquía vende Idlib, estaremos en Reyhanlı [una ciudad fronteriza en Turquía, que fue el escenario de un coche bomba que causó la pérdida de muchas vidas hace un par de años] en 20 minutos, y en Ankara en un par de días!”. El mensaje fue oido fuerte y claro por los islamistas de Turquía, incluyendo aquellos que están en el gobierno.

Aunque Turquía ha explotado en el temor europeo a una nueva ola de refugiados, la amenaza de un flujo incontrolado de yihadistas islamistas hacia la propia Turquía amenaza su propia estabilidad, ya que podría perturbar las relaciones entre los militares y los aparatos de seguridad y el gobierno del AKP, que como principales jugadores se ven obligados a encontrar un modus operandi para mantener a los rebeldes kurdos contenidos.

En la actualidad, los esfuerzos de Turquía en el marco del proceso de Astana parecen implicar la negociación de ciertos límites en las acciones militares del régimen de Assad, tratando de persuadir a los yihadistas a ceder el control de las zonas rurales al sur de la ciudad de Idlib, sin dejar de operar en Idlib y el área norte bajo su control. A pesar de que parece descabellada en la actualidad, esta propuesta puede proporcionar una solución provisional que podría permitir un cierto margen de maniobra a ambas partes antes del posible enfrentamiento final.

A pesar de todas sus bravatas, el régimen y sus aliados no son tan fuertes como alegan. Ellos también pueden estar buscando una alternativa a un ataque frontal a Idlib, que puede provocar que intervengan las fuerzas pro-estadounidenses en la región. ¿Correrá Rusia el riesgo de una importante escalada de su conflicto con los EEUU? Tal escalada podría ser muy costosa, alinearía a prácticamente todas las potencia europea con los EEUU, mientras Israel acecha en la esquina, intentando provocar abiertamente ese escenario.


Punto de ebullición

Los EEUU han indicado su intención de permanecer en la región en el futuro previsible. Mientras Idlib se está preparando para el asalto, los EEUU y su aliado, las Fuerzas Democráticas Sirias, han iniciado una operación conjunta destinada a derrotar a las fuerzas pro Estado Islámico en su guarida en la orilla oriental del Eufrates, en la ciudad Hajin, cerca de la frontera iraquí. Antes sólo había unidades de fuerzas especiales de la región, pero ahora los marines estadounidenses están siendo desplegados en la zona por primera vez.

Recientemente han llevado a cabo un ejercicio militar desde su base de Al Tanf, cerca de donde se cruzan las fronteras de Siria, Irak y Jordania. Las maniobras estuvieron precedidas por una incursión de las fuerzas rusas con el pretexto de una persecución en caliente de terroristas. Los EEUU han llevado a cabo patrullas conjuntas con las tropas turcas en la zona de Mumbij, en la orilla oeste del Eufrates, al tiempo que garantizan que los turcos se mantienen fuera de la ciudad de Mumbij. Los EEUU intentan sacar provecho de cualquier problema del proceso de Astana, y está jugando al gato y al ratón con Turquía. La posición de los kurdos en el nuevo régimen sirio después del conflicto armado es uno de sus elementos de negociación.

Si los kurdos obtienen una solución a sus exigencias dentro de la nueva Siria, la evacuación de las zonas ocupadas por los turcos sería el siguiente paso. Turquía quedaría cada vez más aislada y se quedaría sin alternativas, ya que Rusia e Irán tendrían la última palabra en la nueva Siria, mientras que las zonas controladas por los kurdos proporcionarían a los EEUU un pretexto para permanecer a largo plazo en la región.

El sueño de los líderes del Partido Justicia y Desarrollo de Erdogan al inicio del conflicto sirio de realizar las oraciones del viernes en la mezquita Omeya de Damasco se ha hecho añicos, y todas las ganancias territoriales del ejercito turco se perderían. El acercamiento con los países del Golfo terminaría en lágrimas, y todas las relaciones urdidas con los yihadistas se desharían. Así que Turquía está desesperada por mantener vivo el conflicto, sin convertirlo en una guerra abierta a gran escala.

En el caldero de Idlib hay alrededor de tres millones de civiles, pero son la menor de las preocupaciones para los verdaderos actores sobre el terreno. Las cosas están hirviendo bajo la mirada benigna de los EEUU, gracias a las acciones de los rusos, los iraníes, el implacable ejército sirio y los yihadistas fanáticos llegados de todo el mundo islámico. Un fuerte contingente yihadista que comprende a uigures, a las fuerzas del Partido Islámico de Turkestán y al uzbeko Katibat Imam Al Bujari, así como a varios grupos árabes. El caldero de Idlib está a punto de ebullición y Shakespeare nos recuerda en Macbeth qué ingredientes son necesarios para hacer que burbujee: no sólo el “hígado de un judio blasfemo”, sino también la “nariz de un turco y los labios de un tártaro…"

es un analista político residente en Estambul que contribuye artículos regularmente a las revistas Sercesme y Sakayak.
Fuente:
https://weeklyworker.co.uk/worker/1218/fire-burn-and-cauldron-bubble/
Traducción:
G. Buster