Paraguay: Marito gana las elecciones (Dossier)

Gabriela Schwartzman Muñoz

Blas Brítez

27/04/2018

“Yo no soy el hijo de... soy Marito”, fue casi un slogan durante toda su campaña. Pese a las impugnaciones y denuncia de fraude, todo indica que será el nuevo presidente de Paraguay.

Representando al partido Colorado, Mario Abdo Benítez, hijo de quien fuera secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, según el conteo provisorio se impuso por estrecho margen de votos (3,7%), a Efraín Alegre, candidato de la Alianza Ganar, que sumó al partido Liberal Radical Auténtico y al Frente Guazú (expresidente Fernando Lugo) y a varios partidos y agrupaciones de izquierda.

Efraín Alegre afirmó que no aceptará la derrota hasta el escrutinio definitivo, no sólo por la escasa diferencia de votos sino por las numerosas denuncias de irregularidades detectadas durante los comicios. Lugo, sin embargo, adoptó una postura más moderada, calificando a Marito como presidente “virtual”.

Más allá del aceitado aparato electoral del partido colorado, de probada eficacia durante décadas, según Carlos Gómez Florentín (académico y analista político) la poca diferencia se explicaría por algunos errores que tuvo la campaña política de la Alianza Ganar. "Me parece que hubo una campaña que no fue lo suficientemente clara. Hubo errores por parte de Efraín, al entrar en un discurso que parecía no ser propio. Hubo temas en que Mario Abdo le terminó marcando la agenda. Al final, la Alianza no quedó con una imagen de ser una opción distinta", precisó Gómez.  La abstención, votos en blanco y nulos también jugaron en contra de la Alianza Ganar. SP

Reflexiones colectivas post electorales y un poco más allá

Gabriela Schwartzman Muñoz

Tomando como referencia las últimas 4 elecciones (2003 – 2018) utilizando los datos oficiales del TSJE se puede observar que:

La participación electoral mantenía una tendencia ascendente y bajó significativamente (unos 7 puntos porcentuales) en las últimas elecciones.

Participación electoral

2003

2008

2013

2018

64,29%

65,48%

68,52%

61,40%

Los votos blancos y nulos iban aumentando en porcentaje en las sucesivas elecciones generales y bajaron levemente en estas últimas.

Votos blancos y nulos

2003

2008

2013

2018

VB- 22977 – 1,49%

VN- 24015 – 1,55%

Total – 3,04

VB- 38485 – 2,05%

VN- 27818 – 1,48%

Total – 3,53%

VB- 72066 – 2,99%

VN- 59637 – 2,48%

Total – 5,47%

VB- 62052 – 2,3%

VN- 71821 – 2,7

Total – 5%

El margen de victoria entre la dupla presidencial ganadora y la siguiente más votada viene disminuyendo. Aún no tenemos resultados oficiales, pero hasta el momento, ésta sería la elección general en la cual la ANR ganaría con la menor distancia en relación con su contrincante directo, la Alianza Ganar.

Margen entre dupla presidencial ganadora y segunda dupla más votada.

2003

2008

2013

2018

ANR 13,19%

APC 10%

ANR 8%

ANR 4%2

Una primera aproximación sobre estos datos puede evidenciar que el desgaste de la ANR, aunque lento y no muy lineal, es un hecho y en el 2023 podría ser derrotado. La ciudadanía que no vota es clave, es la que puede marcar la diferencia. Habría que profundizar en las características y compositiva de estos electores que no ejercen el voto, muy probablemente sean jóvenes teniendo en cuenta la proporción de jóvenes en la población de nuestro país.

Otras complejidades no cuantitativas a discutir son: el fraude electoral, el poco protagonismo de las mujeres (de 9 candidaturas ninguna candidata a la presidencia ni vice presidencia), el desinterés aparente en la participación electoral de las nuevas generaciones, el financiamiento de las campañas que incide directamente en los resultados, la manipulación de la información mediática, las dinámicas territoriales en las regiones de la soja, del narcotráfico, de la ganadería, etc., la coyuntura regional tanto política como económica, la cultura política stronista que nunca se fue entre otros factores.

En otro plano, los partidos del espectro progresista pasaron de 10 bancas (6 Frente Guasu y 4 Avanza País) a 6 bancas (Frente Guasu). Es llamativo que en la Cámara de Diputados no habrá representantes de estos partidos. En contrapartida, emergen y se fortalecen en el escenario político nuevos y viejos partidos conservadores como Hagamos, PPQ, PEN y otros. Con 13 Gobernaciones coloradas y ningún/a diputado/a de estos partidos progresistas en los territorios se va a sentir un importante repliegue para los sectores populares.

¿Y más allá de lo electoral?

Observando las fichas en todos los niveles quizás el gran debate post electoral, desde una perspectiva de izquierda, sería la necesidad de construir un proyecto político capaz de disputar y transformar el poder político.

Una de las líneas de ese proyecto estratégico podría ser desarrollar la alternativa agroecológica en Paraguay.

Para esto necesitaríamos construir una plataforma política en la cual se articulen movimientos campesinos, partidos políticos progresistas y organizaciones sociales, desde la cual se pueda pensar estratégicamente la construcción de una nueva correlación de fuerzas y un proyecto contra hegemónico. 

Una condición de origen fundamental para tal proyecto es el reconocimiento de la matriz patriarcal del actual modelo económico productivo predominante, en el cual se ejerce una relación jerarquizada y de dominación entre el hombre, la mujer y la naturaleza. Empezar reconociendo que, en nuestra historia de conquista y colonización, la acumulación originaria de la clase privilegiada se dio mediante la expropiación de las tierras y la explotación de las mujeres indígenas, y que a lo largo de los siglos se ha invisibilizado el trabajo y los saberes de las mujeres rurales para la creación y recreación de la vida. 

Esta plataforma política podría trabajar desde los comités de base, los distritos hasta el nivel nacional el recupera miento de nuestras tierras para la agroecología, las mal habidas, las tierras que campesinos e indígenas están arrendando por necesidad a extranjeros. 

Se podrían implementar estrategias para desalojar a los cultivos que invaden ilegalmente las franjas destinadas a bosques protectores de cauces de agua y a los cultivos que no respetan las distancias establecidas alrededor de las zonas urbanas, llegando a rodear las escuelas y las comunidades. 

En articulación con los Municipios se podría lograr que en los planes de ordenamiento territorial no quepan más monocultivos ni veneno, así como lo hizo el distrito de La Pastora en Caaguazú. 

Desde los jóvenes y las mujeres se podría formar una gran red de formadores populares de agroecología para capacitar y acompañar las comunidades campesinas. 

Por otro lado, trabajar en las ciudades el consumo responsable de productos agroecológicos, multiplicar ferias en todos los barrios, fortalecer el mercado justo para estos productos.

Más allá de la desesperanza y la frustración la lucha continúa y no hay tiempo que perder

Fuente: http://ea.com.py/ 

Ordem e progresso

Blas Brítez

Tiene la cáscara de una sandía partida a la mitad, encastrada en la cabeza como si fuera un vago casco militar. Los belfos y los ojillos alucinados delatan la apariencia jurásica del rostro y, con ella, la huella genética de un dictador. La bandera colorada amarrada al cuello proporciona otra pista, si falta hiciera. La camisilla que soporta la panza muestra una inscripción en portugués, el lema positivista de la bandera de Brasil: Ordem e progresso. Tiene así dos enseñas fundidas en su piel. En la mano izquierda porta un pedazo de tacuara, a medio camino entre el garrote y el fusil. En la derecha se agazapa una hondita. En el fondo, recortado contra el cielo celeste, se puede ver un desvaído paisaje rural. Más acá, la familia nuclear parece sentirse segura con el garrotero brasilerista como custodio de su modesto portal. Pero los niños tienen otro tipo de felicidad: dos miran al cielo, como saliéndose del lienzo, mientras una infla un globo con el chicle y otro devora un pancho. El tercero se rasca el culo, mientras su rostro se deforma en una mueca que recuerda un poco a algún ser demoniaco de El Bosco. Debajo de ellos, en el piso, hay víveres. Unos pocos víveres envueltos en polietileno.

El cuadro de Fidel Fernández (San Juan Bautista del Ñeembucú, 1984), cuyo título es la divisa brasileña, forma parte de la muestra Políticos a todo color que se pudo ver hasta el pasado martes en el Centro Cultural Citibank de Asunción. Es una lástima que la hayan desmontado (y también una coincidencia ominosa) dos días después de que el hijo del secretario privado de Alfredo Stroessner, Mario Abdo Benítez, se haya convertido en presidente (por estrecho margen y en medio de denuncias de fraude). Tal vez todavía se la pueda montar en otro lugar, acaso al aire libre.

El conjunto de obras de Fernández es el retrato, entre paródico y realista, de la clase política paraguaya, a diestra y siniestra (aunque en general todo provenga de las marcas culturales de la derecha vernácula). La serie pictórica recuerda un poco la pluma de Rufino Villalba, quien en Tipos y caracteres (1911) criticó, denunció y se rio de la "clase política" local (y de otros actores sociales como funcionarios públicos, asesores y hasta periodistas).

Pero ese cuadro, en particular, encierra significaciones repetidas a lo largo de los últimos setenta años en el país. El coloradismo atávico, la influencia brasileña, el anhelo de un tipo de seguridad paternalista y autoritaria, el prebendarismo e incluso la huida de (y hacia) la infancia como metáfora de felicidad política, todo está allí, abigarradamente, como caracteriza la impronta de Fernández.

Desde 1989, la historia de la política paraguaya está marcada por el mimetismo político –no por ello menos protagónico– de los herederos de Stroessner. Luis María Argaña fue el vocero y líder que aquellos eligieron una década, hasta su asesinato. Con su deceso, las famiglias stronistas no volvieron a encontrar alguien que encarnara –con cierta cintura, ilustración y “modernidad”– las apetencias políticas (y económicas) de aquellas. Ni Osvaldo Domínguez Dibb, ni Alfredo Goli Stroessner, ni ningún otro logró lo que Mario Abdo Benítez, tres décadas después. Brasil verá también con agrado nostálgico al hijo de un viejo aliado de su élite conservadora sentado en el sillón de los López. Y el garrotero del cuadro ya vela en la puerta.

Ultima Hora. Asunción 27-04-2018

es politóloga y docente.
es periodista y escritor
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