Las “Lecciones portuguesas”: una respuesta a Catarina Príncipe

Maria Manuel Rola, Adriano Campos y Jorge Costa

26/07/2018

Sin Permiso publicó el pasado xx de junio un ensayo de Catarina Príncipe bajo el título “Lecciones portuguesas para las izquierdas ibéricas”.  [1] Hemos apreciado las consideraciones que hace sobre los cambios políticos en Portugal desde 2015, teniendo además en cuenta que fue escrito por una portavoz de una corriente minoritaria del Bloque de Izquierda, algo que Príncipe no mencionó. Pero debería haberlo hecho en nombre de de la transparencia, ya que Príncipe propuso una resolución política y una lista para la dirección del partido alternativas en 2016, que fueron derrotadas.

Teniendo en cuenta esto, hay una razón adicional para destacar su forma equilibrada de abordar las decisiones difíciles que la izquierda portuguesa tuvo que hacer durante los últimos tres años. De hecho, Príncipe ha declarado en repetidas ocasiones su acuerdo con las decisiones tomadas por el Bloque de Izquierda. Es prueba de sabiduría examinar la difícil situación que atravesó Portugal en el período troika y en las elecciones de 2015, y apoyar la acción política de la izquierda desde entonces. De hecho, Príncipe aceptó y promovió el acuerdo entre el Bloque de Izquierda y el PS (Partido Socialista) y enfáticamente se opuso a cualquier idea de romperlo [2] .

Y esta es la razón por la cual nos pilló desprevenidos su sorprendente conclusión: “La verdad es que el Bloque de Izquierda es hoy rehén del PS. Se ha debilitado a muchos niveles, desde el número de afiliados hasta su nivel de actividad y su programa. Y, a pesar de la dificultad de la situación actual, el partido se muestra escéptico de la necesidad de un debate estratégico serio y tampoco hay divergencias internas de ningún tipo”. Esta “verdad” es falsa en los hechos y en las conclusiones. Pero, además, Príncipe se enfrenta a una contradicción: si las decisiones políticas eran correctas y las apoyó en su conjunto, ¿cómo es posible que su conclusión sea que el partido es “rehén del PS” y sea necesario un “replanteamiento radical”, hasta el punto de sugerir la creación de una nueva formación política? En nuestra opinión, esta contradicción sólo puede explicarse como una expresión de sectarismo, una tradición muy arraigada en la cultura de la izquierda y que reclama otra víctima en este caso.

Más relevante para el lector, vamos a discutir las condiciones del “no modelo” portugués, ya que sus circunstancias han sido tan peculiares que no se pueden generalizar, y exploramos la experiencia del Bloque de Izquierda, tomando como pretexto la curiosa contradicción implícita en el texto mencionado anteriormente.

1. Una decisión difícil en octubre y noviembre de 2015

Después de cuatro años de austeridad y destrucción social, bajo el gobierno de la derecha y de la troika, las elecciones portuguesas de 2015 supusieron un revés para los partidos de gobierno (la coalición PSD-CDS, los dos partidos burgueses, perdieron casi un millón de votos y consiguieron el 38%) y una modesta recuperación del PS (32%). Como los dos partidos de izquierda, el Bloque de Izquierda (10,2%) y el Partido Comunista (PCP, 8,6%), obtuvieron casi uno de cada cinco votos, el Parlamento se encontró ante dos alternativas: un gobierno minoritario de las derechas sin aliados, a menos que el PS decidiese apoyarlos; o un gobierno en minoría del PS, con una posible alianza con los dos partidos de izquierda. Para hacer la historia corta, el entonces Presidente de la República llamó al anterior primer ministro, Passos Coelho, a formar un nuevo gobierno de la derecha, que fue derrotado en el Parlamento y, en cambio, se constituyó un nuevo gobierno del PS (con António Costa como primer ministro) con un pacto formal con el Bloque y el PCP. Así, por primera vez en la historia, el PS se vio obligado a establecer una alianza con las izquierdas y estas aceptaron esta alianza, también por primera vez. (Texto del acuerdo en el anexo final).

En la víspera de la votación parlamentaria que permitió este cambio, Príncipe fue entrevistada por Telesur  [3] y explicó así el éxito del Bloque de Izquierda: el “mejor resultado” obtenido hasta ahora por el partido gracias a una “muy buena campaña”, en la cual “Catarina [Martins, portavoz del Bloque de izquierda] ganó todos los debates [en la televisión, con todos los otros candidatos] porque estaba muy bien preparada y era capaz de comunicar ideas muy complejas de una forma sencilla en un lenguaje que todos pueden entender”. Por otra parte, cuando Tariq Ali, que la entrevistaba, le preguntó sobre los riesgos de un acuerdo con el PS, Príncipe se mostró inflexible: “Estamos haciendo lo que debemos hacer”. Y explicó: “Tenemos que hacer este acuerdo. Era nuestra propuesta y tenemos que materializarla. Y tenemos que responder a las expectativas de la gente, de mucha gente en este país, necesitamos librarnos de la derecha y tenemos que dar a la gente un poco de tiempo y espacio para respirar, que es una sensación muy importante”.

Príncipe tenía razón. La percepción popular era que un nuevo gobierno de la derecha era demasiado peligroso y que el centro (PS) y la izquierda (Bloque y PCP) debían establecer una plataforma para evitar que continuase la política que el ex primer ministro llamaba acertadamente de “empobrecimiento”. También estaba en lo cierto sobre el valor y la audaz orientación del Bloque de Izquierda en esa campaña, ya Catarina Martins en un debate televisivo desafió a Antonio Costa, el líder del PS, a abandonar tres puntos esenciales de su programa (congelar las pensiones, creando una nueva forma de despido fácil, y la reducción de la contribución de las empresas a la seguridad social)  [4]. Sus claras condiciones para un diálogo sobre el futuro gobierno se convirtió en una cuestión decisiva en el debate nacional. No era un truco electoral, sino una clara respuesta a las necesidades de las personas. Así es como un partido de izquierda debe actuar para promover el cambio político y el Bloque de Izquierda actuó así  [5].

2. Después de dos años, la misma conclusión: era un acuerdo necesario y correcto

Recientemente Príncipe mantenía la misma conclusión [6] : “fue una táctica inteligente” y “el resultado excepcional del Bloque de Izquierda, y el papel activo que había tomado en la oferta al PS de los términos de referencia para un acuerdo, lo situó en el centro de esas negociaciones”.  [7]

Sigamos leyendo a Príncipe. A finales de 2017, después de dos años de gobierno del PS, incluso después de proponer una lista y una resolución derrotadas en el congreso del Bloque, Príncipe escribió una vez más que el Bloque de Izquierda hacía lo corecto: “Sin embargo, la posición de la izquierda radical es difícil porque es nueva. Habiendo sido llamada a asumir la responsabilidad y sacar a la derecha del gobierno situó a la izquierda en una posición a la que no podía realmente decir no - especialmente cuando el Bloque de Izquierda había sido el primer partido que había hablado de una formula de gobierno con el apoyo de la izquierda. Navegar esta difícil situación requiere una buena dosis de prudencia de la izquierda, así como un montón de debate interno”. Una vez más, muy sabio. Fue una decisión difícil, pero fue impuesta tanto por la elección política del partido como por la presión popular. “Estamos haciendo lo que debemos hacer”, afirmó  [8] .

Pero, aún así, ¿podría o debería haber actuado de manera diferente? ¿Hubiera debido la izquierda portuguesa rechazar el acuerdo con el PS o forzar nuevas elecciones, incluso después de un tiempo? ¿Era equivocado buscar medidas de acuerdo y votar los presupuestos estatales, en consecuencia? Justo cuando el tercer presupuesto del nuevo gobierno había sido votado en el parlamento, Príncipe respondió a esas preguntas con un no categórico: “En la medida en que hay que tomar decisiones, primero tenemos que considerar las posiciones alternativas hacia el gobierno. En este momento, el país está experimentando un período de descompresión tras un periodo de extrema austeridad. El gobierno y el acuerdo de coalición son populares y el pacto firmado se ha cumplido parcialmente. Teniendo en cuenta esto, y con independencia de las críticas que se pueden hacer al proceso del acuerdo en primer lugar, sería contraproducente e insostenible defender la caída del gobierno” (el subrayado es nuestro). Eso fue hace sólo seis meses [9] .

3. Un giro “inteligente”, por seguir la discusión

Seis meses pasaron, y Príncipe presenta su nueva versión en Sin Permiso. ¿Fue un movimiento “inteligente” del Bloque de Izquierda proponer este acuerdo? Sí, pero eso fue el año pasado. Ahora, en su nuevo artículo, todo el mundo fue “inteligente”: la izquierda, por firmar el acuerdo, y el PS, por firmar el acuerdo. Todos ganaban.

Como Príncipe afirma en su artículo: “Las tres condiciones principales del Bloque de Izquierda, a cambio de apoyar un gobierno minoritario, fueron las siguientes: 1) poner fin a la congelación de las pensiones, 2) que no se redujera más el impuesto social único que asalariados y empleadores pagan a la seguridad social, y 3) el fin de la liberalización del mercado de trabajo. La aceptación de estos tres puntos obligaría al PS a cambiar su plataforma política y económica. Fue una táctica inteligente: obligó al PS a definirse políticamente y aclarar sus lealtades”. Pero luego añade inmediatamente, atribuyendo la misma etiqueta al PS: “En retrospectiva, fue un movimiento táctico inteligente [del PS]: en un clima de recuperación económica lenta pero constante a nivel europeo y nacional, que permitió al PS utilizar el margen de maniobra en su propio beneficio, con introducción de las políticas de austeridad-lite. Al mismo tiempo, era el momento perfecto para cooptar a las izquierdas situándolas ante la muy difícil opción de  apoyar un gobierno que no haría nada significativo contra la austeridad o defender sus propias exigencias”.

Por lo tanto, todo el mundo fue “inteligente”, pero finalmente el PS impuso un gobierno que “que no haría nada significativo contra la austeridad”. ¿Esta tortura de las palabras quiere decir que el gobierno PS está a favor de la austeridad? Príncipe acababa de escribir que sería “contraproducente e insostenible defender la caída del gobierno”. Pero seis meses después, ¿sugiere que deberíamos hacer eso?

Una vez más, no está claro y nunca se plantea esa conclusión. Por el contrario, el texto continúa con una descripción razonable de la evolución política: “este acuerdo ha puesto fin al proceso de empobrecimiento masivo (que era el objetivo real del gobierno, en lugar de acabar con la austeridad como tal)”. Incluso añade que Portugal se ha “liberado” de la austeridad: “lejos de ser una solución, la austeridad agrava el problema, creando un círculo vicioso de salarios más bajos, menor consumo, aumento de los impuestos, y crecimiento de la deuda pública. Sin embargo, Portugal ha ganado algo de espacio para respirar, liberándolo de este bucle negativo”. Para ser más concretos, defiende el voto a favor de los presupuestos del estado, que representan el cumplimiento del acuerdo firmado en 2015: “Los tres presupuestos del gobierno socialista hasta el momento no han intentado revertir la austeridad, sino limitarla: de ahí el cambio de discurso, que se centra ahora en frenar el “empobrecimiento”. El hecho de que la austeridad ya no es tan dura ha permitido un muy pequeño rebote de los ingresos (principalmente para los trabajadores del sector público y los pensionistas), que ha comenzado lentamente a reconstruir una clase media desmantelada”.

Así, a pesar de pensar que el PS fue “inteligente” en “cooptar a la izquierda” y la izquierda fue “inteligente” a la hora de promover el acuerdo, Príncipe señala la razón fundamental del cambio: el empobrecimiento se ha frenado. Lo que es una diferencia esencial para la gente, ¿verdad? “Un muy pequeño rebote de los ingresos”, sobre todo de los trabajadores y pensionistas del sector público y de la “clase media desmantelada”, lo que no es un mal resultado para empezar en estos días.

Curiosamente, aunque defiende que el gobierno “no haría nada significativo contra la austeridad o defendería las exigencias propias de la izquierda”, Príncipe muestra una confianza electrizante en la posibilidad de un giro a la izquierda del PS, que “por lo tanto, podría verse forzado [en las negociaciones] a aceptar propuestas más audaces que no tratan sólo de frenar el proceso de empobrecimiento, sino también revertir la austeridad a mediano plazo - situando la renegociación de la deuda pública en el centro del debate”. Así que, después de todo, el gobierno que no aceptará las exigencias propias de la izquierda”, y en su lugar ha “cooptado” a la izquierda, podría ser presionado a “aceptar propuestas más audaces” y ser “cooptado” por la izquierda. Hubiera sido estupendo, pero es claramente una ficción, como se indica en el texto.

Creemos que es una exageración y una ilusión por lo que se refiere a las posibilidades del acuerdo. El PS no puede ser obligado a mudar su naturaleza, porque es un partido de centro arraigado en la ortodoxia de la Unión Europea, y ser empujado hacia una estrategia de izquierda de ruptura con la deuda y el euro. Lo que estaba en juego, como Príncipe por cierto claramente señala, era detener el empobrecimiento y allanar el camino para que los trabajadores, los pensionistas y los jóvenes puedan recuperarse de los ataques de la austeridad. Por eso, a pesar de creer que un programa audaz de izquierda podría ser posible con el PS y, al mismo tiempo, que el gobierno Costa rechazaría cualquier programa de izquierda de este tipo, Príncipe se opuso en repetidas ocasiones a cualquier medida para acabar con  el gobierno. Ni un solo miembro de la dirección del Bloque de Izquierda, que está proporcionalmente constituido por todas las listas votadas en la Convención, y por lo tanto incluye las opiniones minoritarias, propuso votar en contra del presupuesto o iniciativas para para acabar con el gobierno y forzar la convocatoria de elecciones anticipadas. Príncipe, como parte de esta actitud favorable, sabe que “estamos haciendo lo que debemos hacer”.

Esta convergencia en la decisión más importante de la izquierda portuguesa es el resultado de la experiencia militante y de comprender tanto las condiciones sociales como el estado de ánimo popular. Alabamos la cuidadosa descripción de las dificultades y oportunidades de la situación política portuguesa de Príncipe. Valoramos esta convergencia. Así es como se construyen un partido y una dirección, en la experiencia y la reflexión, en ocasiones con personas que comparten puntos de vista diferentes, pero convergen en las decisiones esenciales. A menos que el sectarismo se interponga en el camino.

4. El sectarismo acecha

Obviamente estamos de acuerdo en que cada decisión política de estos últimos años puede ser objeto de debate. Incluso teniendo en cuenta que no hubo desacuerdos en la izquierda portuguesa sobre la necesidad de negociar y firmar los acuerdos con el gobierno PS, es posible tener diferentes puntos de vista sobre las prioridades y cómo deben actuar los partidos de izquierda  [10]. Además, la experiencia política en estas condiciones es mucho más rica que lo que simplemente indican algunas orientaciones de voto importantes. También implica la representación institucional (el Bloque de Izquierda es el tercer partido en el Parlamento), la presentación de propuestas detalladas y la negociación con los ministerios y organismos, la gestión a diferentes niveles de las contradicciones políticas, la movilización de las fuerzas sociales y la militancia, la construcción de movimientos alternativos, la convocatoria y apoyo a manifestaciones, la educación política, el diálogo con los partidos, la participación de los sindicatos y otros actores, y, en general, un alto nivel de iniciativa pública y estrategia social. En esto, el Bloque de Izquierda es hoy uno de los partidos más consistentes de izquierda en Europa y su experiencia, aunque no es un “modelo”, como se ha indicado anteriormente, es relevante para la superación de las derrotas pasadas y presentes.

Es por esto que no podemos aceptar la conclusión de que, después de haber hecho “lo que tenemos que hacer”, el Bloque de Izquierda es hoy en día “rehén del PS”, como Príncipe concluye en su artículo en Sin Permiso. Nos parece puro sectarismo. Conocemos muy bien como se ha utilizado en la historia de la izquierda: una actitud de ruptura con aquellos con los que se está de acuerdo en gran parte, con el fin de justificar una conclusión preestablecida. En este caso, es aún más sorprendente, ya que la conclusión no está justificada por los hechos y es contradictoria con el apoyo a las decisiones políticas tomadas hasta el momento.

La única razón alegada por Príncipe como argumento para su atrevida conclusión es la amenaza del peligro: “el Bloque de Izquierda es el partido que tiene más que perder en la situación actual. No sólo tiene la responsabilidad directa de los puntos clave del acuerdo [que Principe apoyó]; el partido también carece de una gran base electoral y de capacidad de movilización política continua. Los socialistas siempre pueden denunciar el acuerdo con un pretexto u otro (por ejemplo, la presión internacional), y el Partido Comunista mantiene firme su base electoral”. El problema es que esto es una fábula: el PS no va a “denunciar los acuerdos” porque la política no es un vagabundeo, y “la firme base electoral” del PCP es una ficción. De hecho, en todas las elecciones desde 2015, el Bloque de Izquierda ha progresado y el PCP ha perdido algo de terreno (en las elecciones presidenciales, el candidato del Bloque obtuvo el 10,12% y el del PCP un malísimo resultado del 3,95%; y en las elecciones regionales de Azores, el Bloque tuvo un 40% más que el PCP, tradicionalmente fuerte en esa región; en las elecciones municipales, en las que el PCP es mucho más fuerte, perdió 10 municipios y, en Lisboa, el Bloque de izquierda fue el partido que más creció).

El análisis político debe basarse en hechos y no ceder a la fantasía. Por lo tanto, vamos a ver los hechos, lo que pasó en la lucha de clases en Portugal desde 2015 y, de paso, comprobaremos si el Bloque de Izquierda es “rehén del PS”.

5. Los resultados del acuerdo y los conflictos con el gobierno del PS

Como Catarina Principe ya ha mencionado algunos de los resultados económicos de las medidas contra la “empobrecimiento”, no es necesario insistir en el detalle. En aras de la sistematización, sin embargo, vamos a resumir los principales logros y conflictos con el gobierno bajo en tres grupos temáticos: las medidas de democratización, las implicaciones económicas y sociales del acuerdo, y los conflictos sobre las cuestiones financieras y las leyes laborales.

A. Avances en las libertades civiles

Durante los casi tres años del gobierno minoritario del PS, fueron aprobadas diferentes leyes con el fin de suprimir los condicionantes restrictivos del aborto (la legalización del aborto fue aprobada mediante un referéndum, pero la anterior mayoría de derechas impuso algunas condiciones con el fin de disuadir su uso), para ampliar los derechos de las parejas homosexuales, incluyendo la adopción, para generalizar la procreación asistida médicamente a las mujeres solteras y lesbianas, regular las condiciones para la maternidad subrogada, establecer una representación política con paridad de género completa, y el uso terapéutico del cannabis. En algunos casos, el Bloque de Izquierda y el PS formaron la mayoría necesaria para que dichas leyes fueran aprobadas, ya que el PCP votó con los partidos de la derecha sobre los derechos de las lesbianas, la paridad de género, maternidad subrogada, y el cannabis. Más recientemente, tanto el Bloque de Izquierda como el PS han propuesto leyes para legalizar la eutanasia. En este caso, estas iniciativas fueron derrotados por sólo 5 votos, y el PCP, de nuevo, votó con los partidos conservadores.

La relevancia de este programa es obvia, ya que persigue un proceso de democratización y desafía diferentes formas de opresión. En diferentes países, los movimientos sociales serán capaces de valorar estos logros.

B. Efectos sociales y económicos

Se aplicaron las siguientes medidas del acuerdo a lo largo de este período, entre otras:
● Las privatizaciones o concesiones llevadas a cabo por el gobierno de la derecha en el transporte público (línea aérea nacional y el transporte público de las dos ciudades más grandes) fueron revestidas;
● Se prohibieron explícitamente nuevas privatizaciones;
● El salario mínimo se elevó en un 20% hasta el 1 de enero de 2019;
● Se restablecieron cuatro días feriados que el gobierno anterior había recortado;
● Se “descongelaron” las pensiones (en relación con la tasa de inflación) y las más pequeñas aumentaron entre el 3 y el 4% anual;
● El programa para el desplazamiento contra su voluntad de los funcionarios públicos fue cancelado;
● El proceso de negociación colectiva de los funcionarios públicos se restableció;
● El impuesto sobre el consumo en restaurantes disminuyó del 23 al 13%;
● Todos los niños tendrán plaza en una guardería en 2019;
● Los libros de textos serán distribuidos a todos los estudiantes hasta los 17 años de edad, en etapas sucesivas;
● El impuesto extraordinario sobre los salarios y las pensiones del período troika fue abolido;
● Los impuestos sobre la renta del trabajo se redujeron y el impuesto a las grandes empresas aumentó;
● Se creo un nuevo impuesto sobre los bienes raíces de lujo;
● Las ejecuciones hipotecarias están suspendidos para las personas mayores o con discapacidad que vivan en el mismo lugar más de 15 años, y la ley de alquiler se está revisando para proteger a los inquilinos.
● Se establecieron nuevas normas para los autónomos que prestan servicios a diferentes empresas para asegurarles la protección social.
El efecto global de estas medidas en 2016 y 2017, en un contexto favorable con menores precios del petróleo y mejores perspectivas para la exportación dada la leve recuperación en Europa, fue la combinación de un pequeño crecimiento del PIB (más del 4,3% en términos reales, después de caer un 7,9% durante el período de recesión y austeridad), una fuerte creación de empleo (la reducción de las cifras oficiales de desempleo del 17,5% en 2013 al 7,4% actual) y una reducción del déficit público (de -3, 1% en 2015 a 0,9% en 2017 y una perspectiva de prácticamente cero en 2018), en este caso gracias a los efectos de la recuperación y también a la congelación de la inversión pública. En cualquier caso, la demanda agregada se expandió como resultado conjunto de más confianza y más pensiones y salarios. La lucha contra el empobrecimiento tuvo un verdadero impacto social. Es un hecho que ningún otro país europeo aplica este tipo de políticas.

A pesar de que los principales desafíos son aún insatisfactorios, como la reducción de la deuda externa y pública, el hecho de que el Bloque de Izquierda fuese capaz no sólo de estudiar y presentar alternativas concretas sobre estos temas, sino también de forzar un diálogo sobre ellas, muestra el camino a seguir: en efecto, un informe con una propuesta concreta de mutualización de 52 mil millones de euros fue aprobado por el Bloque de izquierda y el PS [11], con la participación de miembros del gobierno, afirmando que las normas presupuestarias actuales de la Unión Europea son “injustas e insostenibles” (aunque el gobierno no tiene la intención de hacer nada sobre ellas). Esta aclaración fortalece la lucha contra la deuda.

Continuemos analizando las dificultades y retos, y de nuevo si la izquierda es “rehén de la PS” o si lucha y expone las contradicciones existentes. A medida que se aplicaban los presupuestos, han surgido muchos conflictos entre los partidos de izquierda y el gobierno, y con frecuencia con las autoridades europeas: algunos llegaron a ser resueltos y otros no. Sin excepción, el Bloque de Izquierda presentó sus puntos de vista, sabiendo que la construcción de una relación política de fuerzas requiere alternativas detalladas y convincentes y fuerza de voluntad.

Ciertamente, sabemos que el lector no tiene medios para comprobar directamente las diferentes apreciaciones de este esfuerzo y de sus consecuencias. Pero el lector no puede ser engañado sobre la centralidad y la importancia de este tipo de conflictos y en cómo la izquierda actúa. Por ello se destacan algunos ejemplos de nuestras discusiones aquí, con la ayuda de las portadas de los principales diarios de Portugal.

La primera se refiere a la crítica de las decisiones diarias del ministro de Finanzas, el más poderoso del gobierno. Como se puede ver, Catarina Martins, la portavoz del Bloque de Izquierda discute en diferentes momentos alternativas detalladas sobre los bancos, sobre el euro y sus efectos perjudiciales, sobre la situación de los investigadores científicos y sobre la gestión de los gastos de servicios públicos.

Foto 1: Alternativas a la austeridad


Leyenda: Catarina desafía la austeridad y la acción del Ministro de Economía. “N se puede satisfacer a Bruselas y fallar a los socios”; “La austeridad no ha terminado. No se han creado aún las condiciones para ello todavía “.

Veamos ahora el segundo ejemplo. Mariana Mortágua, miembro del Parlamento y portavoz del Bloque de Izquierda para finanzas y banca, critica las prioridades y el bajo nivel de gasto público, ya que se requieren más incentivos para la creación de puestos de trabajo. Eso es lo que dice en el periódico.

Foto 2: Presupuesto en el centro del escenario del debate

Leyenda: Mariana Mortágua, MP, critica la forma en que el gobierno está gestionando los gastos e inversiones.“Un gobierno dirigido por el Ministro de Finanzas es un error”

La política de izquierda no es una cena de gala, por lo que las alternativas deben ser elaboradas y presentadas, deben atraer, convencer y movilizar a las personas trabajadoras. Si nos fijamos en algunos otros conflictos, las diferencias entre el Bloque y el PS y su gobierno son aún más evidentes, como lo son para las personas que trabajan en nuestro país a través de estos procesos.

C. Los conflictos en las finanzas y la banca, y las leyes laborales

Las dos áreas más importantes que no estaban cubiertas por el acuerdo escrito son la regulación y la gestión del sistema financiero y las leyes laborales. En algunos casos, los temas que no se rigen por el acuerdo se incluyeron en las negociaciones posteriores y eventualmente se estableció un consenso(como en el caso del nuevo impuesto sobre las grandes fortunas o de muchos otras normas presupuestarias). Pero no fue posible, teniendo en cuenta las estrategias divergentes, en los casos más importantes en las finanzas y la regulación laboral.
Como consecuencia, los partidos de izquierda se opusieron a la venta de Banif, un pequeño banco regional, al Santander, y del Novo Banco, que fue en un momento el primer banco comercial privado, a Lone Star, una empresa de bienes raíces de Estados Unidos. En otros casos, la izquierda se ha opuesto a la reducción futura de impuestos o a conceder beneficios especiales a la industria bancaria. Estos conflictos demuestran por qué los partidos de izquierda tenían razón al no considerar su participación en el gobierno, ya que existe una gran divergencia entre el gobierno del PS y la izquierda en las finanzas y otros temas.

En el caso de la divergencia entre el gobierno y la izquierda en la legislación laboral es aún más clara, ya que esta teniendo lugar una lucha social (la foto adjunta se refiere a una gran manifestación sindical en junio contra la propuesta de ley del gobierno).

Foto 3

Leyenda: 9 ° de junio de 2018, manifestación sindical con decenas de miles contra las leyes laborales propuestas por el gobierno. Los líderes del PCP y del Bloque de Izquierda participaron en esta manifestación.

La divergencia sobre la legislación laboral es fundamental, ya que, durante dos años, el Bloque de Izquierda preparó con el PS un paquete de medidas para luchar contra la precariedad en los contratos de trabajo. Una parte de esas medidas fueron aprobadas después de largas discusiones: se cambió la forma como los trabajadores independientes precarios pagan sus cuotas a la seguridad social, así como la contribución de las empresas contratantes. Fue una victoria importante, no sólo para los partidos de izquierda, sino también para el movimiento social levantado por los jóvenes trabajadores precarios, que ha sido el más combativo de la última década.

Una y otra vez, el contrato social llegó a la primera línea del debate nacional. En una ocasión, a principios de 2017, el gobierno del PS propuso una reducción de la contribución de las empresas a la seguridad social, que los empresarios aplaudieron. Fue el primer caso de una violación directa del acuerdo escrito con el Bloque de Izquierda. El partido reaccionó y rechazó la propuesta, ya que dañaría los ingresos del sistema público de pensiones, la combatió y finalmente la derrotó, como lo demuestra el informe de Expresso, un periódico semanal.

Foto 4: Bloque de Izquierda derrota a un acuerdo entre el Gobierno y las empresas

Leyenda: El Bloque de Izquierda rechaza una propuesta del gobierno para una reducción de los pagos de las empresas a la seguridad social e impone su derrota. El gobierno fue derrotado.

La victoria más importante para el movimiento obrero y para el Bloque de Izquierda fue forzar al gobierno a aceptar a los trabajadores precarios en los servicios públicos (escuelas, hospitales, etc.) como funcionarios públicos permanentes. Más de 30 mil trabajadores se han acogido a esta posibilidad.

Precarios Inflexíbles, el movimiento social más importante de los trabajadores precarios, en el que los militantes de izquierda son una parte relevante, promovieron una nueva ley, que fue aprobada por el Parlamento, y la organización de los propios trabajadores, con el fin de luchar contra la enorme resistencia a la nueva ley en los niveles intermedios de la burocracia en los servicios públicos, como en universidades y hospitales, e incluso en el gobierno. El proceso sigue en marcha. Este es un movimiento estratégico para el Bloque de Izquierda, tanto como una fuerza militante a favor de la auto-organización como un actor político capaz de imponer la nueva ley.

Foto 5: La defensa de los trabajadores precarios

Leyenda: Catarina Martins presenta alternativas para el contrato indefinido de los trabajadores precarios.

El gobierno del PS, después de su derrota en relación con las contribuciones a la seguridad social de las empresas y de aceptar implementar cambios importantes en favor de los trabajadores precarios, ha propuesto en marzo y abril de 2018 nuevas reformas en la legislación laboral. Algunas son favorables para los trabajadores, como la reducción del número de años (de 3 a 2) de los contratos sucesivos, o limitar el número de contratos de trabajo temporal (contratos a muy corto plazo). Sin embargo, algunos representan el peor escenario posible: aumentar el período a prueba (sin derechos, sin compensación en caso de despedido) o establecer la posibilidad de contratos verbales de hasta 35 días (sobre todo para los servicios turísticos, pero ahora extendido a toda la economía). Los sindicatos y los partidos de izquierda se movilizan contra de estas propuestas.
Nuestro último ejemplo de un conflicto con el gobierno es el tema de la energía. El Bloque de Izquierda, tras su acuerdo con el gobierno del PS, fue capaz de conseguir rápidamente un cambio importante para las familias pobres: el acceso a la tarifa social en materia de energía, disminuyendo considerablemente su precio, su ampliación de unas 50 a 700 mil familias (una de cada ocho familias), simplificando el procedimiento para verificar las declaraciones de impuestos y evitar cualquier obstáculo burocrático. Pero el gran conflicto sobre la cuestión de la energía se produciría a finales de 2017, cuando el Parlamento aprobó un nuevo impuesto sobre las rentas de energía, por valor de unos cientos de millones de euros, después de una negociación entre el Bloque de Izquierda y los Ministerios de Economía y Finanzas. Sin embargo, el gobierno se vio presionado por el gobierno chino (las empresas públicas chinas poseen, a través de la privatización en 2012, las mayores empresas de energía portuguesas) e impuso, con la ayuda de los partidos de la derecha, una nueva votación parlamentaria para revertir la decisión anterior. Esta importante tempestad política demostró lo difícil que es desafiar los intereses del capital internacional, la vulnerabilidad del PS a sus presiones, y también cómo el Bloque de Izquierda debe proseguir su lucha en defensa de la gente.  

Foto 6: El caso del impuesto sobre las rentas de energía

Leyenda: Dos diarios que describe cómo el gobierno votó en el Parlamento y luego rechazó un nuevo impuesto sobre las rentas de energía, negociadas con el Bloque de Izquierda, y comentan la crisis provocada.

6. La movilización social no sólo electoral, sino de alternativas

Ahora ya saben lo que estamos viviendo: hay luchas en todas partes y todos los días. Es un claro enfrentamiento de alternativas sociales y económicas. Lean los periódicos, como los que les hemos puesto como ejemplos, sigan los blogs, aprendan acerca de los movimientos sociales, y hablen con los militantes y la clase obrera. Escucharán que la izquierda crece y es capaz de movilizar si esta a la altura de la tarea de presentar no sólo ideas o eslóganes sino soluciones, objetivos, medidas, responsabilidad y motivación para el cambio, y se prepara para luchar por él. Escucharán a algunos comentaristas reaccionarios que la izquierda es “rehén”, pero no de los líderes de los partidos de la derecha y sus grandes jefes, que dicen lo contrario: que la izquierda tiene demasiado poder hoy en día. Se equivocan de poder efectivo, pero esa es su percepción de la fuerza del movimiento liderado por la izquierda.

Por lo tanto, la construcción de la acción social es una tarea decisiva para la izquierda. Tres ejemplos contemporáneos para concluir nuestro razonamiento. El primero de ellos son las huelgas y las protestas de los profesores por los salarios, lo que implicó una gran manifestación reciente. El que argumentó de que el acuerdo entre los partidos de izquierda y el PS frena al movimiento social o impone formas limitadas de protesta, se equivoca. Precisamente lo contrario: como un mayor número de trabajadores saben que el gobierno es más vulnerable a la presión social y que los partidos de izquierda son sus aliados, de hecho son posibles más movilizaciones. El hecho es que los maestros se manifiestan y preparan un largo período de luchas con huelgas para septiembre y octubre, si es necesario.

Foto 7: manifestación de profesores y maestros

Leyenda: demostración del Maestro, 19 º de mayo de 2018. Cincuenta mil maestros marcharon en Lisboa.

Nuestro segundo ejemplo es la organización de diferentes colectivos y organizaciones en contra de la prospección de petróleo y, en general, a favor de un cambio radical en las políticas del cambio climático. Son particularmente fuertes a nivel local, y convergen en algunas iniciativas, como las manifestaciones luso-españolas contra las instalaciones nucleares de Almaraz o la mina de uranio de Retortillo, que fue recientemente cerrada por una decisión parlamentaria en España. Las movilizaciones contra otras minas, contra la contaminación de los ríos o las empresas de agricultura intensiva y en defensa del bienestar de los animales frente a la agroindustria, por ejemplo a través de manifestaciones coordinadas a nivel internacional contra el transporte de ganado vivo, han cobrado impulso en el último par de años.

Foto 8: contra la energía nuclear

Leyenda: El Bloque de Izquierda en la manifestación ibérica en Almaraz contra una instalación nuclear.

Por último, un tercer movimiento social que ha resultado ser ingenioso y creciente es el movimiento feminista, en particular, el rechazo a las insultantes resoluciones judiciales de los tribunales portugueses sobre violencia contra las mujeres y los juicios de feminicidio, el acoso en la calle y la denuncia de la cultura de la violación. Pero también mediante la inserción de una agenda de las mujeres de clase trabajadora para articular la desigualdad de género con el trabajo productivo y reproductivo, así como la desigualdad de ingresos y derechos como consecuencia de la sociedad patriarcal capitalista. El movimiento feminista ha convocado algunas manifestaciones locales menores, pero también grandes manifestaciones nacionales simultáneamente en varias ciudades portuguesas, ya sean las marchas contra Trump y la misoginia, o las manifestaciones del 8 º de marzo. Ahora están preparando la huelga de las mujeres del 8 º de marzo de 2019.

Foto 9: manifestación del 8 º de marzo

Leyenda: Se han convocado manifestaciones en diferentes ciudades el 8 º de marzo y la preparación de la Huelga de Mujeres de 2019 está en marcha.

Lo mismo podría decirse de otros movimientos, como el de los inquilinos contra la expulsión de sus hogares y en contra de la gentrificación de las ciudades o los de las asociaciones de cuidadores informales. El Bloque de Izquierda es parte de esos movimientos. Todos ellos representan la lucha social como es: en movimiento, a veces lentamente, a veces explosivos, la unión de fuerzas contradictorias, efervescentes y motivadoras. No obstante, más grande y más organizada que cuando no había alternativas. Describir esta fuerza como “rehén” del PS no es sólo una caracterización errónea, es puro insulto.

Como hemos manifestado en varias ocasiones en este texto, no queremos hacer del Bloque de Izquierda o de la experiencia portuguesa un “modelo”. Cuando la política de masas está en juego, no existen modelos: solamente una capacidad bien arraigada de aprendizaje y lucha con el propio pueblo prepara a un partido para adoptar sus decisiones estratégicas. Por otra parte, somos conscientes de que el Bloque de Izquierda tiene todavía que avanzar mucho. Debe cambiar y ser más abierto para representar a la izquierda social. Debe luchar contra la tendencia a adaptarse a las instituciones y la rutina. Debe organizar la educación de los miembros de base y su participación en las organizaciones sociales. Debe ayudar a la creación de nuevas expresiones de los trabajadores y el movimiento popular. Debe luchar contra el sectarismo dentro y fuera del partido. Aún así, el Bloque de Izquierda es la experiencia más importante y de transformación de la izquierda portuguesa en las cuatro décadas de democracia. Todavía no está preparado para dirigir a una mayoría de la gente y tiene mucho que hacer todavía en esa dirección.

7. Una agenda para la justicia social

Durante los menos de tres años del gobierno del PS, éstos movimientos han inspirado el debate político y generado nuevas ideas. También han influido en el marco político. Por eso, de acuerdo con Príncipe, “el debate ideológico más interesantes de Portugal está teniendo lugar dentro de la dirección del Partido Socialista: un ala presiona para continuar y profundizar las políticas sociales, mientras que otra presiona a favor de una tercera vía, al estilo del partido de Blair y su programa político”. Una vez más, queremos expresar nuestro acuerdo y utilizar este ejemplo como prueba de un cierto éxito del Bloque de Izquierda.

Incluso si “el debate ideológico más interesante” es algo exagerado, Principe acierta al hablar de la confrontación entre dos puntos de vista, y la propia contradicción dentro del PS demuestra que hay una implicación política para ello, teniendo en cuenta el acuerdo establecido con el Bloque y el PCP. Al sentirse amenazado por muchos votantes socialistas que están a favor de la alianza con la izquierda, y algunos hasta el punto de considerar la ventaja de tener a su propio partido presionado por los partidos de izquierda, algunos miembros de la dirección del PS han decidieron criticar el pacto con la izquierda en el reciente congreso del PS (junio de 2018). Algunos invocaron el ejemplo de la tercera vía neoliberal, mientras que otros afirmaron que el PS no debe abandonar los pactos con la izquierda. Este es un debate importante de ideas, pero preferimos analizarlo en términos de acción política, ya que es la consecuencia de la iniciativa de la izquierda de derribar al gobierno de la derecha. El hecho de que la alianza con la izquierda se convierta en un tema importante de divisoria en el congreso del PS es una prueba de un cierto éxito de los partidos de izquierda. Esto también demuestra, precisamente, qué no son “rehenes” del PS. Los neoliberales en el PS y los chantajistas de la Unión Europea temen la influencia de la izquierda y están en lo cierto:  mejor que nadie, saben que la izquierda no es su marioneta ni su rehén.

Por lo que se refiere al Bloque de Izquierda, firmó un acuerdo con el PS en 2015. Esto impone un nuevo escenario a su actividad, pero no cambió los objetivos del partido: crear un gran movimiento de clase para el socialismo. Se dan pasos en esa dirección a diferentes niveles, como favorecer la recuperación del nivel de vida de los trabajadores y pensionistas, crear mejores condiciones para la negociación colectiva sindical, promover la auto-organización de los trabajadores precarios, llevar la lucha al núcleo del sistema económico y social. En este sentido, el debate sobre el futuro del Servicio Nacional de Salud es hoy en día el más urgente, ya que está en el centro de la ofensiva de los sectores financieros contra el estado de bienestar, e implica decisiones cruciales sobre el presupuesto.

En este caso el impacto de la tercera vía de Blair es bastante obvio, ya que exige combinar la privatización de los servicios y la extracción de rentas como pago al sector privado. El Bloque de Izquierda propone frente al neoliberalismo una profunda reestructuración del sistema de salud y lo ha hecho de la manera más eficaz, en coalición con António Arnaut, el presidente de honor del PS y fundador (ya que fue el ministro de salud a finales de la década de 1970) del moderno sistema de salud surgido de la revolución de abril de 1974. Arnaut preparó una nueva ley junto con João Semedo, un ex-diputado del Bloque, recientemente fallecido, que fue su coordinador y el más distinguido portavoz del partido en temas de salud. Lo publicaron en un libro (diciembre de 2017, ver la cubierta) con un enorme impacto. Esta es una expresión de una iniciativa política que busca convergencias para cambiar el panorama de las discusiones y decisiones.

Foto 8: Un libro y una ley de defensa del servicio nacional de salud

Leyenda: “Para proteger el Servicio Nacional de Salud”, un libro de Antonio Arnaut (presidente honorario del PS) y João Semedo (ex coordinador del Bloque de Izquierda y diputado), propone una nueva ley para la organización del sistema de salud, oponiéndose a las soluciones neoliberales. Actualmente está siendo presentado por el Bloque de Izquierda en el Parlamento y, aunque muchos miembros del PS la apoyan, el gobierno se opone a ella.

En este caso como en otros, el Bloque de Izquierda desafía y se enfrenta a la política del centro. De hecho, nuestros puntos de vista sobre el servicio nacional de salud no tienen actualmente la mayoría en el Parlamento, pero no hemos sido derrotados. Insistimos e insistimos. Y esta es la forma política como la izquierda ganará: hablando con las personas que comparten las mismas ideas, incluso en otros partidos, para crear un movimiento social, defendiendo propuestas concretas y siendo capaces de ofrecer una alternativa y no sólo protestas.
Luchamos por la mayoría en cada terreno. No somos “rehenes”, a excepción de nuestra determinación como militantes por el socialismo.

Notas
[ 1 ] http://www.sinpermiso.info/textos/lecciones-portuguesas-para-las-izquier...
[ 2 ] La lista de Catarina Principe para la dirección obtuvo el 11,4% de los votos de los miembros del Bloque de Izquierda en su última convención.
María Manuel y Jorge son miembros del Parlamento; los tres autores son miembros de la dirección del Bloque de Izquierda, elegidos en la lista de la mayoría, que obtuvo el 79,7% de los votos en la última convención (2016)
[3] https://www.youtube.com/watch?v=t2edcLoyJSQ
[4] http://www.tvi24.iol.pt/politica/debate-costa-catarina-martins/catarina-...
[ 5 ]  El apoyo de Príncipe a esa decisión fue aprobada formalmente por su corriente dentro del Bloque de Izquierda, que propuso una resolución al órgano de dirección con el siguiente argumento: “El mandato del gobierno del PS dirigido por Antonio Costa, posible gracias al acuerdo alcanzado con los partidos a su izquierda, creó una nueva situación que derrotó a la derecha y la sacó del gobierno, y define como los primeros objetivos del nuevo gobierno recuperar los ingresos del trabajo, poner fin a las privatizaciones y reconstruir las funciones sociales del Estado, en particular, en relación con el apoyo urgente a aquellos sectores de la población que más han sufrido bajo la crisis. El voto popular de las elecciones del 4 º de octubre que dieron a la izquierda anti-austeridad el peso institucional necesario para contribuir de manera decisiva a la formación de un gobierno del PS, será la garantía de que dicho apoyo no significa aceptar el programa del PS o su práctica . (...) Sin olvidar lo que nos ha traído hasta aquí, el Bloque de Izquierda respetará cada punto del acuerdo con el Partido Socialista. Contribuirá en cada momento para que la mayoría parlamentaria que apoya al gobierno PS sea capaz de encontrar formas que permitan gobernar con justicia y la defensa de las funciones sociales del Estado, será una oposición clara y constructiva que respete la voluntad popular que impuso las condiciones para la derrota de la derecha e hizo posible el acuerdo de la izquierda. Al no ser parte del gobierno, el Bloque de Izquierda no será responsable del gobierno y se opondrá a muchas de sus medidas. Será responsable de todas las medidas definidas por el acuerdo y por todas las demás medidas que sea capaz de proponer con el PS en el Parlamento y en los grupos de trabajo definidos por el acuerdo. También será responsable de la verificación permanente de las condiciones definidas en el acuerdo que firmó con el PS”(6 de diciembre de 2015, propuesta de resolución). Apoyamos plenamente estas consideraciones.
[ 6 ] Príncipe, Catalina (2017), Anti-Austerity and the Politics of Toleration in Portugal - A way for the Radical Left to develop a transformative project?, Rosa Luxembourg Foundation, Berlin, December 2017:
https://www.rosalux.de/fileadmin/rls_uploads/pdfs/sonst_publikationen/Po...
[ 7 ] Príncipe explica las tres condiciones de la siguiente manera: “Las tres condiciones principales del Bloque de Izquierda, a cambio de apoyar un gobierno minoritario, fueron las siguientes: 1) poner fin a la congelación de las pensiones, 2) que no se redujera más el impuesto social único que asalariados y empleadores pagan a la seguridad social, y 3) el fin de la liberalización del mercado de trabajo. La aceptación de estos tres puntos obligaría al PS a cambiar su plataforma política y económica.
Fue una táctica inteligente: obligó al PS a definirse políticamente y aclarar sus lealtades. Pero se basó en tres premisas que luego resultaron incorrectas: 1) que el PS ganaría las elecciones, 2) que el Bloque de Izquierda recibiría un porcentaje de votos bajo, y 3) que el PS se negaría a negociar con las izquierdas.
El resultado ambiguo de las elecciones forzó una serie de negociaciones para una coalición. Los buenos resultados del Bloque de Izquierda, y su papel activo a la hora de ofrecer unos términos de referencia para un acuerdo con el PS, lo situaron en el primer plano de las negociaciones”. La descripción es correcta, pero las suposiciones implícitas sobre el Bloque de Izquierda no. De hecho, los supuestos mencionados (que el PS rechazaría la oferta) eran de Principe y no los de los líderes del Bloque, que acertaron, porque, primero, si se hace una propuesta política, es para ganarla y no perder y, segundo, porque el PS no podía hacer otra cosa.
[ 8 ] Por otra parte, el acuerdo no significa ser parte del gobierno implica independencia en cada aspecto no cubierto por el pacto: “Esto permitió que los partidos declarasen que este no era su gobierno y que no resolvería los problemas fundamentales del país , pero no por ello dejaron de tratar de abordar las prioridades inmediatas de la gente y poner fin a las medidas de austeridad más perjudiciales. Por otra parte, permitió a los partidos votar en contra de algunas medidas gubernamentales”, como describe con razón Príncipe.
[ 9 ] Para ser rigurosos, la corriente de Príncipe tomó una posición diferente, pero sólo por razones de la lucha interna. El 26 de noviembre de 2016, propuso un texto según el cual: “Este presupuesto para 2017 no cumple las condiciones mínimas para ser votado favorablemente por el Bloque de Izquierda”. Sin embargo, la misma resolución enfatizaba: “El acuerdo para el apoyo parlamentario al gobierno fue entendido por la población como una decisión muy positiva ya que revocó algunas de las medidas más agresivas del gobierno de la troika”. El 27 de noviembre de 2017, propuso una nueva resolución para el Bloque de Izquierda afirmando que “el presupuesto para 2018 no cumple con los requisitos necesarios para ser votado favorablemente por el Bloque de Izquierda”, una posición que fue rechazada. Es notable que ambos textos propuestos a votación en contra del presupuesto, se limitasen a indicar, con una redacción ambigua, que un voto favorable no era aconsejable. Se trata claramente de declaraciones formuladas por adoptar una postura en el debate interno en el Bloque. Al mismo tiempo, en público, Príncipe se opuso firmemente a la orientación de rechazar el presupuesto, lo que provocaría una crisis política y nuevas elecciones, ya que “sería contraproducente e insostenible defender la caída del gobierno”.
[ 10 ] Esta es la forma en la que lo expresa Príncipe, de nuevo haciendo hincapié en la necesidad del acuerdo: “Hubiera sido difícil para el Bloque de Izquierda negarse a ayudar a la formación del gobierno encabezado por los socialistas. Pero las necesidades de supervivencia del Partido Socialista también ofrecían al Bloque de Izquierda más margen para negociar que el que en última instancia utilizó. Participar en este acuerdo exigía una estrategia fuerte para hacer frente a lo que era una situación muy peligrosa. Esa estrategia debería haber acentuado las contradicciones del gobierno del Partido Socialista, a través de una estrategia dentro-fuera centrada en impulsar las reivindicaciones esenciales para una retirada real de la austeridad y acumular las fuerzas del descontento. Era necesario dejar abierta la posibilidad de romper el acuerdo, llegado el caso, aunque fuese a costa de reveses electorales temporales”. La última parte es una falsa descripción, ya que “impulsar las reivindicaciones esenciales para una retirada real de la austeridad y acumular las fuerzas del descontento” y “dejar abierta la posibilidad de romper el acuerdo” fue precisamente lo que hizo el Bloque de Izquierda.
[11] https://www.esquerda.net/sites/default/files/gtdivida.pdf

Son miembros de la dirección del Bloco de Esquerda de Portugal.
Fuente:
https://redeanticapitalista.net/licoes-e-nao-mitos-sobre-o-nao-modelo-portugues/
Traducción:
Enrique García