"La crisis humana" y las opciones imposibles

Umut Özkirimli

23/04/2018

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, el famoso escritor y pensador francés Albert Camus fue invitado a los Estados Unidos para ofrecer una serie de conferencias. Se le pidió que se valiera de sus áreas de especialización -literatura, teatro y filosofía- para explicar Francia al público estadounidense. Camus no quiso hablar de literatura o filosofía porque, en sus propias palabras, son solo reflejos de un tema más fundamental: la vida y la lucha por la humanidad.

En su conferencia titulada "La crisis humana", pronunciada en la Universidad de Columbia el 28 de marzo de 1946, Camus habló de esta lucha desde la perspectiva francesa. Para el pueblo de Francia, el final de la guerra no significó el fin de la amenaza contra la humanidad. Según Camus, esta amenaza es una "crisis humana" nacida de la decadencia moral, y solo puede superarse creando un ideal humano alternativo.

Para explicar la decadencia moral de la sociedad, que calificó de "monstruosa hipocresía", Camus contó cuatro historias cortas.

La primera historia tiene lugar en una capital europea, en un apartamento que ha sido confiscado por la Gestapo. Dos hombres acusados, al recuperar la conciencia después de toda una noche de tortura se encuentran atados, sangrando y en presencia del superintendente del edificio. El superintendente, que probablemente acaba de disfrutar de un buen desayuno, se está ocupando tranquilamente de sus obligaciones rutinarias. Cuando una de las víctimas de la tortura se enfrenta a él, le responde enojado: "Nunca me meto con los asuntos de mis inquilinos".

En la segunda historia, Camus habla de un camarada al que arrastran fuera de su celda para su tercer interrogatorio. Sus orejas han sido desgarradas en las sesiones anteriores, por lo que lleva un vendaje alrededor de la cabeza. El oficial alemán que lo arrastra es el que realizó las dos primeras sesiones y por lo tanto el responsable del daño físico. Y sin embargo, se inclina y pregunta: "con un aire de afectuosa preocupación": "¿Cómo van tus oídos?"

La tercera historia, que inspiró la galardonada novela de William Styron, "Sophie's Choice" (que se convirtió en una película), trata de tres hermanos que son tomados como rehenes en una operación contra insurgentes griegos. En el momento en que uno de los oficiales que participó en la operación está a punto de ejecutar a los hermanos, su anciana madre se arrodilla y le ruega al oficial que perdone a sus hijos. El oficial responde que perdonará a uno de ellos, pero con una condición: la madre debe elegir qué hijo vivirá. La madre elige salvar a su hijo mayor, ya que tiene una familia de la que cuidar. Los otros dos hijos son ejecutados.

Los protagonistas de la cuarta historia son un grupo de mujeres insurgentes, entre las cuales una amiga de Camus, capturadas y repatriadas. En su camino hacia Francia a través de Suiza, se encuentran con un cortejo fúnebre. Cuando las mujeres ven la procesión, estallan en carcajadas. "Así es como se trata a los muertos aquí", dicen.

Camus nos dice que contó estas cuatro historias cortas para no responder a la pregunta "¿Hay una crisis humana?" con un simple "sí" , de cliché. Según el escritor, "hay una crisis humana porque en el mundo de hoy podemos contemplar la muerte o la tortura de un ser humano con un sentimiento de indiferencia, preocupación amistosa, interés científico o simple pasividad".

En los 70 años que han transcurrido, no podemos decir que vivamos en un mundo muy diferente. La respuesta corriente a la tercera victoria consecutiva en las elecciones del primer ministro húngaro, Viktor Orbán - quien declaró, "no queremos que nuestro color ... se mezcle con otros" y basó su campaña en la xenofobia - ¿es algo más que un “¿Cómo van tus oídos?”

La tendencia generalizada en los medios y el mundo académico a encubrir a los actores y movimientos políticos, cuyas credenciales racistas y nacionalistas son indiscutibles, con adjetivos estériles, incluso afirmativos como "populista" o "nativista" y su preocupación por cuestiones superfluas como "¿puede haber democracia sin liberalismo?" mientras en todo el mundo tienen lugar genocidios y masacres, no son mejores que la risa sorprendida pero alegre de las mujeres insurgentes que remarcaron, "así es como se trata a los muertos aquí".

A pesar de la naturaleza cuestionada de las elecciones que llevaron a estos líderes y movimientos al poder, las mayorías que los apoyan apenas son cuestionadas. Quienes se atreven a plantear preguntas se encuentran con la réplica enojada del superintendente del edificio que decidió atender sus tareas en lugar de cuidar a los torturados. Los críticos son etiquetados como "elitistas" (ignorando el hecho de que estas voces críticas también desaprueban las opciones políticas de las élites) o acusados ​​de subestimar las preocupaciones de la mayoría.

Incluso aquellos que son conscientes de que el mundo se dirige hacia el desastre se niegan a hablar; prefieren permanecer pasivos antes que arriesgarse. Como señaló Murat Sevinç en un artículo reciente, las personas a menudo ni siquiera se preguntan "¿por qué?" Incluso rehúyen acciones simples, "sin riesgo" (como no coger un taxi durante uno o dos días si estamos descontentos con las reacción de los taxistas hacia Uber; no ir a áreas comerciales si estamos preocupados por el desarrollo urbano no planificado; boicotear actividades en las universidades que impiden la libertad de expresión y en algunos casos incluso despiden académicos).

Y quienes se ven obligados por su “superior” a elegir, prefieren salvar el día en lugar de rechazar la opción imposible. Se ponen del lado de los poderosos, porque como Camus señaló en su conferencia, cuando la decadencia moral se cuela hasta en los más pequeños intersticios de la sociedad, todo lo que queda es "poder". La elección ya no está entre lo justo y lo injusto, sino entre "amos" y "esclavos", donde los maestros -el superintendente, el torturador, el verdugo- siempre tendrán razón.

Y así, la gran "crisis humana" continúa...

Es un politólogo nacido en Turquía, estudioso del nacionalismo. Escribe en Ahval.
Fuente:
https://ahvalnews.com/morality/human-crisis-and-impossible-choices
Traducción:
Anna Maria Garriga Tarré
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