Italia, un déjà vu

Àngel Ferrero

30/05/2018

"Los periódicos y políticos alemanes insultan: los italianos son unos pedigüeños, vagos, evasores de impuestos e ingratos. ¿Y hemos de elegir a un ministro de Economía que les convenga? ¡No gracias!", escribía el 26 de mayo en su cuenta de Twitter el secretario federal de la Liga Norte, Matteo Salvini. Acompaba su mensaje, entre otras imágenes extraídas de la prensa alemana, de una portada de la edición dominical del Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) con una ilustración de una camioneta con la bandera italiana despeñándose por un precipicio y el titular 'Mamma mia!'. El domingo, el presidente de la República de Italia, Sergio Matarella, rechazaba la propuesta del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga Norte de nombrar a Paolo Savona ministro de Economía. Savona, de 81 años, no gusta a Bruselas ni a Berlín por sus críticas a la construcción de la Unión Europea, e incluso declaró que Italia necesitaba "preparar un plan B para salir del euro para no terminar como Grecia". El FAZ llegó a calificar a Savona de "enemigo de Alemania". Después de conocerse la noticia, Giuseppe Conte renunciaba al mandato de formar gobierno. Italia comenzaba la semana nuevamente en una crisis institucional de alcance europeo. Carlo Cottarelli, un execonomista del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido el hombre escogido por Matarella para formar un gobierno de transición. Cottarelli ya ha dicho que prevé mantenerse en el poder hasta comienzos de 2019 y aprobar los presupuestos, siempre y cuando los partidos le den apoyo en el parlamento. El MS5 y la Liga Norte se oponen a lo que consideran "un gobierno de tecnócratas". ¿Está abocada Italia a la convocatoria de nuevas elecciones? El día anterior, el líder de la Liga Norte advertía en un acto de su partido en Bergamo: "O el gobierno asume sus tareas en las próximas horas o es mejor volver a ir a elecciones: en unas nuevas elecciones conseguiremos la mayoría absoluta". Los resultados de unas nuevas elecciones podrían ser muy parecidos a los actuales e incluso el MS5 y la Liga podrían salir reforzados.

Este discurso no es nuevo. El diario Bild comparó Savona con el economista griego Yanis Varoufakis, quien, como ministro de Finanzas "llegó a la eurocrisis de 2015 a niveles máximos de nerviosismo en toda Europa". Después de la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero de 2015, el Bild acusó al nuevo primer ministro, Alexis Tspiras, de "traicionar los valores europeos", y Der Spiegel describía a su ministro de Asuntos Exteriores, Nikos Kotzias, de "marxista [...] con ideas prorrusas", simpatizante de grupos ultranacionalistas con ambiciones expansionistas de ese país. Un columnista de The Guardian acusó a Tsipras de ser el "tonto útil" del presidente ruso, Vladímir Putin, y The Times dijo que Grecia era "el caballo de Troya" del Kremlin en Europa a raíz de la voluntad de Syriza de recuperar la normalidad en las relaciones diplomáticas con Moscú. Las caricaturas publicadas en las portadas de los grandes semanarios alemanes como Der Spiegel o Focus los meses anteriores a la crisis griega, y que repetían todo tipo de tópicos y clichés sobre el país, no eran muy diferentes a las que podemos ver ahora dedicadas a Italia.

Una grieta que va de Atenas a Roma

Esta batería de informaciones a medias y distorsionadas es la que ahora se descarga contra Italia. Y conviene destacarlo: contra Italia más que contra sus representantes políticos.

Pero recordar el caso griego es instructivo por otros motivos. En junio de 2015, Tsipras fue obligado a renunciar a la soberanía fiscal de Grecia a cambio de un rescate financiero que obligaba a su ejecutivo a traicionar todas las promesas electorales y aprobar nuevos recortes y medidas de austeridad. Después de aquellos hechos, buena parte de la izquierda política europea quedó maltrecha y renunció progresivamente, salvo muy contados casos, a plantear una nueva política económica, dedicándose a librar guerras culturales y a la defensa y promoción de políticas de la identidad del estilo de la izquierda liberal estadounidense. En Bruselas y Berlín alguien debió pensar que, con eso, el peligro ya había pasado. La nueva derecha europea, de carácter nacionalista y populista, empuñó esta bandera y la agitó para hacer demagogia, avanzando a cada contienda electoral. Lo que ha ocurrido en Italia es un buen ejemplo. Con una "pequeña" diferencia respecto a Grecia: según la ONU, Italia es la novena economía mundial en términos de Producto Interior Bruto (PIB). Tapando una vía de agua por la izquierda, tanto Berlín como Bruselas han acabado por abrir otra por la derecha. O mejor dicho, más de una.

(Traducción del propio autor).

(Una primera versión de este artículo se publicó originalmente en el diario catalán Jornada, el 29 de mayo de 2018).

es miembro del comité de redacción de Sin Permiso.
Fuente:
www.sinpermiso.info, 3-6-18