El Valle de los Caídos, el mausoleo de Franco

Pelai Pagès

28/08/2018

Cuando en 1958 se terminó de edificar la monstruosidad arquitectónica en plena Sierra de Guadarrama, que enseguida se llamó el "Valle de los Caídos", todo el mundo tuvo claro que lo que había querido hacer Franco era disponer de su propio mausoleo, que como buen dictador fascistizante y autoritario tenía que pasar a la historia. Un mausoleo ingente, que se había empezado a construir de manera inmediata una vez acabada la guerra civil, a partir de 1940, y que había sido construido básicamente por prisioneros republicanos y por no pocos presos comunes. Estos días del mes de agosto -que tanto se habla, a raíz de la aprobación que ha hecho el gobierno de retirar definitivamente los despojos de Franco- ha recordado también, aunque no con demasiada insistencia, que fueron cientos los prisioneros que dejaron la vida en su construcción.

Una construcción de casi dos décadas en un paraje hostil no podía sino provocar estas consecuencias. Desde noviembre de 1975, cuando finalmente se convirtió en mausoleo del dictador, el "Valle de los Caídos" se ha convertido también en un lugar de peregrinación de nostálgicos del franquismo y de no pocos neofascistas españoles. Una vergüenza que a más de cuarenta años de su muerte aún suceda lo mismo. Como una vergüenza sigue siendo que una Fundación, que recibe subvenciones del estado y conserva una ingente documentación oficial, siga llevando el nombre de Francisco Franco. ¿Se imaginan que en Alemania pueda llegar a existir una Fundación Adolf Hitler? Sí, ya sé que en España, tras la transición, los fascistas españoles no sólo no tuvieron su Nuremberg -donde en Alemania los fascistas alemanes fueron juzgados y condenados-, sino que siguieron disfrutando de todo tipo de privilegios. Spain is diferente dice la leyenda.

¿Qué hacer ahora con la construcción monstruosa del Valle de los Caídos? En mi opinión -y hace años que lo digo- habría que mantener la construcción, aunque sea como recuerdo y homenaje a los cientos de muertos que provocó su construcción, y convertirlo en un espacio de memoria histórica sobre lo que representó el franquismo y en una especie de parque temático del propio régimen. Se recogerían allí esculturas de Franco y de franquistas y todo tipo de recuerdos de lo que representó la dictadura, para no olvidar qué significó el franquismo y para garantizar que un régimen similar no se vuelva a producir nunca más. Esta función pienso que justificaría ampliamente el mantenimiento del Valle y sobre todo lo convertiría en una garantía de futuro.

profesor de historia contemporánea en la Universidad de Barcelona desde 1975. Autor de numerosos estudios sobre la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición, se ha especializado también en el análisis del movimiento obrero y de los nacionalismos en la historia contemporánea de Europa.
Fuente:
https://pelaipages.blogspot.com/?m=1
Traducción:
Roger Tallaferro
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