EE UU: El derrumbe del Partido Republicano en las zonas de la periferia

Harold Meyerson

11/11/2017
Hace tres años, cuando se presentó para el Senado de los EE.UU. contra Mark Warner, el demócrata en el escaño, el político republicano Ed Gillespie se llevó por un estrecho margen el extenso condado de Loudoun, semiperiférico, semi-exurbano [de más allá de la periferia suburbana], en torno a Washington, D.C. Anoche, presentándose a gobernador [para el estado de Virginia] contra el demócrata Ralph Northam, perdió por un porcentaje de 20 puntos.
El resultado de Loudoun resume la Revuelta anti-Trump de la periferia, que no sólo produjo una victoria sorprendentemente amplia, por nueve puntos, para Northam sino que puede haberles permitido a los demócratas alcanzar la mayoría, o llegar lo más cerca del mundo de ella, en la Casa de Delegados [cámara baja del parlamento del estado de Virginia] del territorio,  lo cual requería un incremento de diecisiete escaños en una asamblea de cien. Nadie se esperaba eso.
A buen seguro, Gillespie ganó con márgenes a lo Trump en el sudoeste rural de Virginia, pero como la mayor parte de la Norteamérica rural, es esta una region que está perdiendo población, mientras que siguen creciendo las zonas periféricas, suburbanas y exurbanas. Es una región de clase trabajadora blanca, donde todavía medran los republicanos, pero en Virginia, como en la mayoría de los estados, los republicanos tendrán que lograr buenos resutados en las zonas de la periferia si quieren ganar en todo el estado. Anoche no lo consiguieron. No sólo acumuló Northam amplios márgenes en las zonas periféricas del norte de Virginia, sino que es también donde los demócratas tuvieron la mayor parte de su subida en la Casa de Delegados. La más destacada de estas fue la victoria de Danica Roem, que se convertirá en la primera legisladora transgénero de Virginia, tras derrotar al veterano delegado republicano, Robert Marshall, un declarado homófobo. Pero no menos improbable resultó la victoria del demócrata Lee Carter, miembro de Democratic Socialists of America, en el distrito contiguo al de Roem.
Tras la Tercera Batalla de Bull Run [donde hubo dos célebres batallas durante la Guerra Civil norteamericana], Manassas [ciudad del estado donde se libraron ambas] estará ahora representada en Richmond por un delegado transgénero y un delegado socialista.
Las elecciones han tenido que sacudir las filas republicanas con ondas de choque, y en ningún sitio más hondamente que en la delegación del Partido en el Congreso. En el recuento de votos de anoche, Northam se llevó a los votantes blancos con formación universitaria, una base electoral sin la que los republicanos la verdad es que no pueden ganar, y sobre todo en las elecciones de mitad de mandato, cuando esos votantes son los más sobrerrepresentados del electorado. Para republicanos como los cuatro que vienen del Orange County californiano, cuyos distritos fueron todos para Hillary Clinton el año pasado, los resultados de Virginia suponen una lúgubre noticia. Antes incluso de que cerrasen los colegios electorales, Darrell Issa, el que está más en peligro de los cuatro, anunció ayer que no votaría a favor del proyecto de ley de reforma fiscal de los republicanos, puesto que la eliminación que propone de la deducción fiscal del estado y  el achicamiento de la deducción fiscal sobre la propiedad le resultarían muy costosas a su base electoral. Creo que cabrá esperar que haya más republicanos de los que representan zonas de la periferia en estados con impuestos elevados que rechacen ese proyecto de ley en los próximos días. Si estaban indecisos, bien puede ser que las votaciones de ayer hayan decidido por ellos la cuestión.
Pese a todo lo que actualmente divide a los demócratas, los resultados de anoche, y no sólo en Virginia, demostraron que las diversas alas del Partido pueden juntarse en las urnas. E igual que los republicanos estaban unidos en su oposición a Barack Obama, los demócratas, pese a todas sus divisiones, están unidos en su oposición — y en su temor y abominación absolutamente justificables — a Donald Trump. Se trata de una inmensa ventaja camino de 2018.
columnista del diario The Washington Post y editor general de la revista The American Prospect, está considerado por la revista The Atlantic Monthly como uno de los cincuenta columnistas mas influyentes de Norteamérica. Meyerson es además vicepresidente del Comité Político Nacional de Democratic Socialists of America y, según propia confesión, "uno de los dos socialistas que te puedes encontrar caminando por la capital de la nación" (el otro es Bernie Sanders, combativo y legendario senador por el estado de Vermont).
Fuente:
The American Prospect, 8 de noviembre de 2017
Traducción:
Lucas Antón
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