De Schäuble a Schulz a Scholz: ¿qué se avecina en Europa y que consecuencias tendrá para Italia?

Sergio Cesaratto

23/05/2018

La respuesta a la pregunta que se me plantea es alentadora: por ahora no se está preparando nada. Teniendo en cuenta de lo que hablamos, es una buena cosa. Pero no porque el marco económico e institucional europeo actual no sea ya de por si lo suficientemente penoso, de lo que no hay mucho que celebrar.

Tampoco es fácil de desenredar los términos de las posiciones y los problemas.

Mientras tanto, cuando se trata de las reformas de la eurozona se habla de poca cosa (pero potencialmente devastadora).

La zona euro ha nacido mal, no se tiene una moneda sin Estado, y el Estado federal europeo no es realista, espero que ahora todos estemos convencidos de ello (pero por desgracia no fuera de aquí). La zona euro no es un área monetaria óptima, esto es de conocimiento común. Para que funcionase bien, de manera que asegurase el pleno empleo, en comparación con los desequilibrios que produce, serían necesarias políticas muy expansivas en el país dominante y probablemente también transferencias fiscales de re-equilibrio desde este último. Creer que esto suceda es una locura. El resto, la solidaridad europea, etc…es mera palabrería. 

Por lo tanto, punto uno, cuando hablamos de reformas, hablamos de cosas marginales que no responden a sus problemas, por decirlo así, estructurales. Hablando de Europa tiene sentido la broma tan conocida de Flaiano de que la situación es trágica, pero no es grave.

En pocas palabras, la posición de Francia es tradicionalmente la que defiende un poco de política fiscal contra-cíclica en común, que por lo general se presenta como un seguro europeo de desempleo. Pero cuidado, se trata de un poco de dinero de bolsillo repartido de forma temporal. Por otra parte, el fondo debe ser acumulado en las fases de expansión (lo que no tiene mucho sentido desde un punto de vista keynesiano). [1] Un caballo de batalla tradicional de Francia es también cierto grado de coordinación macroeconómica (lo que implica que la política fiscal sea un instrumento de acción conjunto) en forma de un Eurogrupo fortalecido, pero me parece que Macron está aún lejos de proponerlo. De hecho, se dice que Macron, sin enfrentarse con ningún alemán, ya ha renunciado a una batalla sobre la reforma de la zona euro.

Después de un mes de su pomposo discurso en la Sorbona, en septiembre de 2017, llegó de hecho la respuesta seca de Schaüble en forma del famoso "non paper", cuatro páginas de la carta con la que el ministro alemán se despidió del Eurogrupo. Schaüble ni siquiera gasto mucha tinta para rechazar cualquier sugerencia de política tributaria, e hizo hincapié en un aspecto: el control sobre las finanzas públicas de los estados de la zona euro debe ser retirado de la mediación política de la Comisión y confiado a un órgano independiente; el objetivo debe ser que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (el fondo de "rescate") se transforme en un Fondo Monetario Europeo, que también debe ser responsable de la gestión de las crisis; esta gestión, y este es el punto más importante, debe implicar una reestructuración de la deuda con la participación del sector privado. En resumen, el azote de los mercados debe ser el verdadero controlador de la disciplina fiscal: los mercados, temeroso de tener que sufrir pérdidas en caso de bancarrotas y reestructuraciones, sancionará la falta de disciplina fiscal. Un punto importante para Alemania sigue siendo que cualquier compromiso fiscal europeo sea sometido al Bundestag.

A principios de 2018, conocimos un documento de 14 economistas reunidos por Merkon, que hacía una serie de propuestas, a menudo muy elaboradas, pero basadas ​​en la lógica del “non paper” de hacer más inflexible el control de cuentas y más fuerte la presión del mercado (con la amenaza de la "participación del sector privado") sobre las deudas públicas. Me refiero a mi nuevo libro para más detalles.

Muchos observadores han juzgado esta posición como irresponsable y desestabilizadora, una repetición de la catástrofe generada por el popular paseo de Merkosy en Deauville en otoño de 2010.

Otro tema debatido es como llevar a cabo la unión bancaria. Ceder a Europea la gestión de las crisis bancarias es fundamental para la estabilidad. En los EE.UU., las crisis bancarias locales se manejan a nivel federal, en su caso con fondos federales. Esto evita que los estados (sin banco central) sean arrastrados por la crisis bancaria, que se convertiría en una crisis fiscal (como ocurrió en Irlanda y España). Para establecer un fondo de seguro de depósitos europeo, Alemania y sus satélites, sin embargo, piden dos garantías: (a) que los bancos se liberen de los famosos créditos bancarios; (B) que reduzcan su sobreexposición en bonos del gobierno nacional (para evitar que los bancos se vean envueltos en las crisis fiscales). Como tales, estas peticiones son razonables, pero ... Las malas deudas de los bancos italianos (¡es siempre Italia la que se tiene en mente!) son principalmente el resultado de las desgraciadas políticas europeas, y sin un abandono simultáneo de esas políticas solo poco a poco serán capaces de deshacerse de ellos. Una reducción precipitada de la exposición de los bancos italianos en bonos del gobierno italiano sería problemática para el segundo. Sin un marco europeo de garantía de la deuda pública, sería muy peligroso.

Por el momento la situación de las reformas parece bloqueada. En abril, la CDU se ha manifestado contraria a las reformas, mientras que la eliminación del ''pro-europeo" Martin Schulz, el tema europeo también se ha caído de la agenda alternativa del SPD. La posición alemana es extremadamente nacionalista y busca " preservar siempre los intereses alemanes", según ha declarado la líder de la CDU (Eurointelligence, 04/17/2018). Las últimas propuestas alemanas están relacionadas con el Eurogrupo, que de (vago) órgano informal de coordinación macroeconómica debe convertirse en un cuerpo aún más confuso, integrando a los "Ministros para el Desarrollo" junto a los de Hacienda. Merkel también juega con la idea de los fondos europeos para la innovación, dando la espalda a otros usos (por supuesto), tal vez a cambio de reformas pro-mercado. Pero estamos aun en las conversaciones previas, en las medidas de "retoque" (Eurointelligence 04/20/2018), al igual que el plan de Junker. Alemania también parece haber abandonado la idea de una transformación del SME en un FME, a pesar de una mejora de las relaciones con el FMI, en el pasado muy crítico con las políticas europeas en Grecia - según Eurointelligence (04/19/2018) esto puede ser debido al hecho de que los países asiáticos ahora desaíran al FMI y este necesita políticamente a Europa).

Creo que debemos referirnos a la figura del nuevo ministro de Finanzas de Alemania, el social-demócrata Olaf Scholz. Comenzó proclamando su continuidad con Schaüble, al afirmar que "un ministro de Finanzas alemán, es un ministro de Finanzas alemán, y su afiliación a un partido no juega ningún papel" ("Financial Times" 2018), y nombrando o confirmando a los asesores ordoliberales de su predecesor. Lo que es peor, su primera ley de presupuesto no estará marcada por el "Schwarze Null" (cero negro), sino por el "Schwarze Eins" (uno negro), es decir, un superávit presupuestario, con el objetivo de situar el próximo año la relación deuda pública / PIB de Alemania por debajo del 60%. La operación se ve facilitada por la excelente evolución de la economía alemana, impulsada por las exportaciones gracias a un euro relativamente débil, y las tasas cero o por debajo de cero de los bonos del gobierno, pero implicará también recortes en los gastos en infraestructura, defensa y lucha contra el cambio climático. Eurointelligence (05/04/2018) evoca el apoyó del SPD a las políticas de austeridad del canciller Heinrich Brüning, que en los años 30 prepararon el terreno al nazismo.

¿Qué hacer? La recuperación italiana ha sido arrastrada por las fuertes exportaciones, debido a la contracción del euro y la recuperación europea, y una orientación de la política fiscal un poco menos restrictiva. Continua en el país la implacable campaña dirigida por Cottarelli y el Banco de Italia sobre el estancamiento de la productividad como resultado sólo de los factores de la oferta. Este enfoque tiene el apoyo de un artículo indigno de Jean Pisani-Ferry, consejero de Macron, aparecido en Social Europe, lo que dice mucho sobre el lamentable estado de los socialistas europeos. En realidad, la productividad se estancó desde 1995, en concreto cuando la preparación para el ingreso en el euro se llevó a cabo con determinación (por el centro izquierda “olivista”, por supuesto). El país necesita apoyar la demanda interna. El mejor rendimiento español se explica muchos en estos términos.

No podemos repetir aquí lo que ya propusimos en 2010-11, a saber, la estabilización de la ratio  deuda pública / PIB. Como he escrito en mi nuevo libro: "La aritmética económica sugiere que si el Banco Central se compromete a mantener suficientemente bajas las tasas de interés, tal estabilización puede abrir un espacio fiscal expansivo (es decir, un déficit por el gasto) destinado a apoyar la demanda interna, que nuestro país necesita desesperadamente. [2] Los efectos positivos de tal apoyo afectarían positivamente el objetivo de la estabilización de la deuda. En estas condiciones, la cantidad de bonos del gobierno en los libros de cuentas de los bancos italianos no serían un problema, mientras que disminuiría el apalancamiento bancario. El objetivo de la estabilización de la deuda, junto con los datos históricos de casi treinta años de superávit fiscal primario, deben ser la respuesta italiana al temor europeo al riesgo moral. Para hacer frente a este compromiso, el país debe pedir la correspondiente responsabilidad europea para sostener la demanda, en particular en los países con un amplio espacio fiscal para hacerlo, para apoyar la recuperación de los países del sur de Europa y prevenir la reaparición de los desequilibrios exteriores en la zona euro, así como un compromiso del BCE con la aplicación de políticas que faciliten la estabilización y el crecimiento".

La propuesta de Boitani y Minenna en Affari & Finanza va en este sentido: si el Eurosistema (el BCE se entiende) congelase los valores comprados o adquiridos con la flexibilización cuantitativa, convirtiéndolos en bonos a treinta años, básicamente, una gran parte de la deuda pública europea se habría cancelado, al menos por un largo período. Como todo el mundo sabe, de hecho, los intereses que pagan los estados por la deuda en poder del Banco Central vuelven en ultima instancia al estado. El efecto sobre las tasas de interés pagadas por el resto de la deuda sólo puede ser positivo. Boitani y Minenna argumentan que los ahorros en intereses pueden ser utilizados para reducir poco a poco la relación deuda / PIB exigiendo superávits primarios más pequeños (y por lo tanto menos recesivos). Pero se puede ir más lejos, y tener como objetivo la mera estabilización de la relación deuda/PIB que permitan incurrir en déficits primarios (que son expansivos). Sólo una vez que, mediante el apoyo a la demanda interna, la crisis se supere realmente y el entorno económico lo permita, se puede pensar en una senda de reducción del ratio deuda/PIB.

El tema es hacérselo comprender a los alemanes, y no hay ninguna esperanza de ello. Yo diría que desde este punto de vista estaría feliz de ver a Salvini como primer ministro (sin ilusiones excesivas, por supuesto). Conozco a quienes en la izquierda comienzan a pensar de la misma manera. Muchas cosas claves me separan de Salvini: el hecho de que no sea un antifascista sin peros, el impuesto único, que es un símbolo de lo lejos que está del reformismo socialista, la ausencia de un proyecto de cambio profundo para el país. Pero, sin embargo, habla con la gente, y algunos de sus administradores locales no son mala gente. ¡Basta comparar a Salvini y Cuperlo! Y sobre Europa tiene las ideas claras, y llamó a Bagnai junto a él - nos guste o no, la cabeza más brillante sobre Europa que tenemos en Italia. ¿Y la izquierda? Veo que los jóvenes se reúnen sin contar siquiera con un economista, contentándose con indignarse con el precariado (si quieren puedo facilitarles las direcciones de economistas jóvenes extraordinarios). No había ningún economista conocido candidato de la izquierda en las listas de LEU ni en el PaP. La paradoja es que Salvini tiene esos economistas. Tranquilos, no venderemos nuestra alma al diablo, pero que en la izquierda también hay enemigos del país, no tengo ninguna duda.

Referencias

Boitani A., Perdichizzi S. (2018), Public expenditure multipliers in recessions. Evidence from the Eurozone, Dipartimento di Economia e Finanza, Università Cattolica del Sacro Cuore, Working Paper n.68

Cesaratto, S. (2018a), Chi non rispetta le regole? Italia e Germania: le doppie morali dell’euro, Imprimatur, Reggio Emilia.

Nota:

[1] Desde un punto de vista keynesiano (poco comprendido incluso por quienes se definen como tales), un aumento de los ahorros no es un medio de transferencia de recursos desde el tiempo t  al tiempo t + 1, por el contrario, tiene efectos recesivos.

[2] De manera intuitiva, dada la relación entre la deuda pública y el PIB, si la tasa promedio de interés nominal de la deuda pública (que aumenta el numerador) es inferior a la tasa nominal de crecimiento del PIB (a la que crece el denominador), se puede hacer algún gasto deficitario para estabilizar el ratio deuda / PIB.

es un economista poskeynesiano italiano. Es profesor en la Universidad de Siena y un especialista en sistemas de pensiones. Esta fue su intervención en el seminario ¿Hay un futuro para la izquierda? en la VI Asamblea Nacional de la Red por el Socialismo Europeo, Fiuggi 5-6 2 de marzo.
Fuente:
http://politicaeconomiablog.blogspot.fr/2018/05/da-schauble-schulz-scholz-cosa-si-sta.html
Traducción:
G. Buster