Crónica sobre el XVIII Congreso de la Basic Income Earth Network (BIEN)

Julen Bollain

02/09/2018

Entre el 24 y el 26 de agosto tuvo lugar en Tampere (la tercera ciudad más grande de Finlandia, 170 kilómetros al norte de Helsinki) el XVIII Congreso de la Basic Income Earth Network (BIEN, Red Mundial de la Renta Básica por sus siglas en inglés). Considerando el título del congreso, podríamos presumir que el mismo giraría en torno a la Renta Básica y al Nuevo Universalismo, además de realizar especial hincapié en la relación de la renta básica con el estado de bienestar. En mi opinión, en Tampere pudieron escucharse charlas realmente interesantes sobre multitud de temas, pero me gustaría destacar aquéllas acerca de la necesidad de repensar los estados de bienestar en el siglo XXI, y creo que ciertamente relevantes fueron las ofrecidas tanto por Philip Alston como por Louise Haagh.

Philip Alston (relator especial de las Naciones Unidas en pobreza extrema y derechos humanos), ofreció una clase magistral sobre si se debería enmarcar una renta básica como un derecho humano para toda la sociedad. Alston argumenta habitualmente que el movimiento de derechos humanos debe abordar y dar respuesta a los cambios estructurales que están teniendo lugar en las estructuras económicas y sociales tanto a nivel nacional como mundial. Él mismo dejó claro en su sesión plenaria, que una de las propuestas más vibrantes es la posibilidad de complementar los sistemas de protección social existentes con una renta básica incondicional. Afirmó a su vez, que la renta básica incondicional ofrece una solución audaz e imaginativa para hacer frente a los problemas socioeconómicos que, en su opinión, tenderán a acuciarse aún más a nivel global. Debido al escenario actual y la negrura que se vislumbra en el futuro si todo sigue por la misma senda, Alston aseguró que las soluciones utópicas, como a algunas personas les gusta llamar a la renta básica, son la única opción en este momento, ya que retocar los bordes del sistema actual ha demostrado no funcionar.

Louise Haagh, por su parte, hizo una enérgica defensa de la convivencia conjunta entre la renta básica incondicional y el estado de bienestar. Porque la renta básica necesita del estado de bienestar así como el estado de bienestar, necesita de la renta básica. Haagh sabía perfectamente que este tema se encuentra en los debates de pasillo de manera recurrente en los congresos de la BIEN y, especialmente valiente fue su defensa de la necesidad de implantar una renta básica incondicional complementaria al estado de bienestar. Una renta básica incondicional que en ningún momento sirva como cebo hacia la ratonera donde nos quieran meter los gurús del neoliberalismo con sus políticas monetarias y fiscales restrictivas, con su desregulación y su privatización. Y es por eso que, en tiempos en que tanto y tan falazmente se está hablando de la relación entre el difunto Friedman y la renta básica, de la simpatía del Fondo Monetario Internacional hacia la renta básica y de la atracción que ésta y Guy Standing producen al Foro Económico Mundial, es importante que una figura tan relevante de la BIEN (reelegida presidenta, como posteriormente mencionaré) salga a la palestra, ponga negro sobre blanco y que no se abra a la opción de una renta básica en detrimento del estado de bienestar.

Como no podía ser de otra manera, en el año de los experimentos piloto sobre renta básica (¿cuántos años seguiremos diciendo esto?), nos encontramos con 4 sesiones que trataron el tema “Experimentando con la Renta Básica” y una charla plenaria con el aspecto de una mesa redonda sobre experimentos piloto. Sin duda, esta última fue la más relevante de todo el congreso en esta temática y contó con la presencia de Philippe Van Parijs como moderador y con Jamie Cooke (Royal Society of the Arts, Escocia), Sarath Davala (India Basic Income Network), Evelyn Forget (University of Manitoba, Canadá), Loek Groot (Utrecht University, Países Bajos) y Olli Kangas (University of Turku, Finlandia) como ponentes. Particularmente interesantes fueron las palabras de Evelyn Forget, la investigadora que en 2005 encontró y que fue la primera persona en observar desde que se empaquetaron en 1979, 1.800 cajas polvorientas con datos sin procesar del experimento de renta básica Mincome realizado en Canadá en la década de los 70, justo cuando los archivistas estaban a punto de retirarlas porque ocupaban mucho sitio. Forge afirmó que en el período en que se experimentó con el Mincome las visitas al hospital disminuyeron un 8,5%, hubo menos incidentes de accidentes laborales y menos visitas a urgencias por accidentes y lesiones. Otro de los resultados es una reducción en las tasas de hospitalización psiquiátrica, así como en el número de consultas relacionadas con enfermedades mentales.

Asimismo, Forge también nos ofreció datos sobre la cancelación del experimento de renta básica que se estaba llevando a cabo en Ontario. La cancelación se anunció el 31 de julio por parte de Lisa MacLeod, política de centro-derecha y recientemente elegida (29 de junio, un mes antes de la cancelación) Ministra de Infancia, Comunidad y Servicios Sociales del Gobierno Provincial de Ontario, admitiendo haber incumplido con la cancelación del experimento piloto de renta básica la promesa electoral de su partido. Según Forge, los motivos de la cancelación del programa son solo ideológicos, simplemente porque MacLeod es contraria a la renta básica. Los únicos datos disponibles hasta el momento eran solo datos de referencia, el costo del programa ya estaba presupuestado y el reclamo por el empleo de MacLeod (“El mejor programa social es un empleo y vamos a asegurarnos de que tengan uno”) ignora que el 70% de los y las participantes del experimento tienen trabajo. Ante la insensibilidad de la MacLeod, Forge nos reprodujo una serie de e-mails que le enviaron participantes del experimento. Éstos hablaban de traumas que se habían acrecentado a raíz de las elecciones del 7 de junio, migrañas que habían desaparecido durante el experimento y que habían vuelto más fuerte que nunca, personas discapacitadas, abusadas sexualmente durante su niñez y con problemas de salud crónicos como resultado, que nunca habían tenido seguridad alguna y que ahora se ennegrece esa luz que vieron con el experimento, etc. Situaciones realmente duras. Estados muy delicados contados en primera persona. La verdad es que una vez escuchados estos testimonios, muchos de los allí presentes nos preguntábamos si las personas que afirman que la renta básica cuesta muchísimo dinero o que su financiación es inviable, se ponen alguna vez en la piel de las personas más vulnerables de la sociedad. Por qué no preguntarse, en vez de cuán costosa en una renta básica, ¿cuál es el coste de no tener una renta básica?

Siguiendo con la línea del congreso, decir que además de los temas citados anteriormente, hubo algunas mesas muy interesantes que trataron asuntos muy diversos. En una de ellas, por ejemplo, se trató lo arcaico que ha quedado el concepto de trabajo y empleo que aún manejan los sindicatos tradicionales. También hubo un debate donde se habló de la importancia y especificidades que conlleva una renta básica para las personas discapacitadas y, muy importantes fueron igualmente las dos mesas que se realizaron sobre el cada vez mayor apoyo público que recibe la renta básica de los y las ciudadanas de Europa.

En el XVIII Congreso de la BIEN no se siguió una estructura tradicional de congreso, sino que tuvimos la suerte de contar con un Festival de Cine en donde se proyectaron 14 películas con la renta básica como temática central. Algunas de las personas de la Red Renta Básica que estuvimos presentes, asistimos a la proyección de “UBI, Our Right to Live”, donde participan diversas personas del mundo de la filosofía, de la economía, de la política y del activismo como Daniel Raventós, Philippe Van Parijs, Guy Standing, Louise Haag, Lluís Torrens, Cosima Kern, Julen Bollain, Sara Bizarro, Scott Santens, Ping Xu o Mayte Quintanilla. Además, también estuvimos presentes en la proyección de “In The Same Boat”, dirigida por Rudy Gnutti y que cuenta con la participación de Zygmunt Bauman, José Mújica, Tony Atkinson, Mariana Mazzucato o Daniel Raventós entre otros.

Finalmente, una vez concluido el congreso en sí, realizamos la asamblea general de la BIEN, donde se reeligió a Louise Haagh como presidenta y donde salió electo Sarath Davala (sustituyendo a Karl Widerquist) como vicepresidente, y Jamie Cooke como tesorero adjunto. Las demás personas, podéis encontrarlas haciendo click aquí.

Asimismo, recordar que el XIX Congreso de la BIEN tendrá lugar en el año 2019 en Hyderabad (India) y que en la asamblea general se decidió que el próximo, el XX Congreso de la BIEN, tenga lugar en 2020 en Brisbane (Australia), en la Universidad de Queensland.

En definitiva, un buen congreso, interesante y completo, con más de 300 delegados de todo el mundo. Un congreso que aprovechando lo que se ha denominado como “nuevo universalismo”, ha tratado de prevaler el creciente interés por la renta básica en el ámbito académico, político y activista. Un congreso que refleja bien como mientras en el siglo XX los estados de bienestar lograron reducir la pobreza y brindar una mayor igualdad de oportunidades entre los distintos grupos socioeconómicos, en la actualidad éstos representan a las sociedades pasadas y no a las del futuro. Porque es imposible hacer frente a problemas del siglo XXI con soluciones del siglo XX. Porque en el mundo actual de severa inseguridad económica, la creatividad en la política social es necesaria.

es Portavoz de Economía del Grupo Parlamentario Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco y miembro de la Red Renta Básica y de la Basic Income Earth Network
Fuente:
www.sinpermiso.info, 2-9-18