Confiamos más en los hablantes con un acento familiar

NeuroImage

20/09/2018

Tendemos a creer más a los individuos con un habla semejante al nuestro; no obstante, el tono de voz nos puede hacer cambiar de opinión.

 

Imagínese que se encuentra en un barrio que no conoce, su teléfono móvil se ha quedado sin batería y necesita desesperadamente encontrar una farmacia. Pregunta a dos transeúntes, y cada uno le indica una dirección diferente. El uno le da las indicaciones con un acento que parece local, pero utiliza un tono de indiferencia; el otro habla con voz alta y segura, y con un marcado acento foráneo. ¿En quién decide confiar?

Un estudio novedoso revela que es menos probable que creamos a alguien que, aunque hable en el mismo idioma que nosotros, utilice un acento distinto al nuestro; a menos que su tono de voz transmita seguridad. Curiosamente, a medida que tomamos esa decisión, se activan diferentes partes del cerebro según si percibimos que el hablante pertenece al mismo grupo social que nosotros o a uno externo (por ejemplo, alguien con características lingüísticas o culturales diferentes). El estudio se publica en NeuroImage.

Mejor, con seguridad

Para el estudio, investigadores de la Universidad McGill expusieron a participantes nativos de habla inglesa canadiense a una serie de declaraciones cortas expresadas con diferentes grados de confianza y en distintas variedades del inglés: desde el canadiense, pasando por el inglés australiano, hasta el francocanadiense. Pidieron a los probandos que clasificaran las afirmaciones que oían según lo creíbles que les parecían. Además, mediante tomografía por resonancia magnética funcional registraron la actividad cerebral de los sujetos con el fin de comprobar si existían diferencias según el tipo de habla que escuchaban.

Los experimentos hallaron que a los sujetos les resultaba más difícil confiar en las palabras pronunciadas con un acento diferente al propio. Según explican, ello se debe a un sesgo subyacente, el cual favorece que las personas confiemos más en los miembros de nuestro mismo grupo.  No obstante, si el hablante con un acento distinto usaba un tono de voz que transmitía seguridad, los participantes consideraban sus declaraciones igual de creíbles que las de las personas con una variedad de inglés idéntica a la suya. De hecho, investigaciones anteriores han mostrado que las personas tendemos a creer más las declaraciones que se emiten con un tono de confianza (en voz más alta, grave y de forma fluida) que las pronunciadas de manera vacilante.

Procesos cerebrales distintos

También descubrieron que diferentes regiones del cerebro se activan cuando se trata de decidir si se confía más en las palabras del hablante del mismo grupo o en las de la persona del grupo ajeno. Al parecer, el cerebro utiliza procesos adicionales para resolver el conflicto entre el sesgo negativo relacionado con el acento («¡No lo creo!») y la percepción de seguridad en la voz del interlocutor («¡Debe ser verdad!») .

En concreto, para decidir si se confía en las palabras de un interlocutor que tiene el mismo acento que nosotros, nos centramos en su tono de voz; en ese caso, las regiones cerebrales que se activan son las áreas parietales superiores, relacionadas con la capacidad de hacer inferencias a partir de experiencias anteriores. En cambio, a la hora de tomar el mismo tipo de decisión cuando se trata de un hablante un acento diferente al nuestro, son las regiones temporales, asociadas con el procesamiento auditivo, las que muestran una mayor activación. Ello sugiere que cuando una persona debe decidir si confía en lo que le está explicando un orador con un acento distinto al suyo, realiza un proceso que consta de dos pasos: por un lado, presta atención a los sonidos que produce el hablante; por otro, a su tono de voz.

«Estos resultados demuestran que, en el futuro y en distintas situaciones, si quiero que me crean, me resultará útil emplear un tono de voz muy seguro», señala Xiaoming Jiang, autor principal del artículo y quien habla el inglés como segundo idioma. «El hallazgo podría tener potenciales repercusiones para las personas que hablan con acento tanto en el terreno laboral, educacional como judicial», añade.

Fuente: Catherine Gombay / Universidad McGill

Referencia: «Neural architecture underlying person perception from in-group and out group voices». Xiaoming Jiang, Ryan Sanford and Marc D. Pell en NeuroImage, vol. 181, págs. 582-597, 2018.

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Fuente:
https://www.investigacionyciencia.es/noticias/confiamos-ms-en-los-hablantes-con-un-acento-familiar-16759