Alemania: #FairLand y Aufstehen, o el paso atrás de Die Linke

Christine Buchholz, Hubertus Zdebel y Nicole Gohlke

15/09/2018

La pregunta inicial que Wagenknecht, Lafontaine y otros quieren responder es correcta: ¿cómo puede Die Linke sacar más provecho de  la erosión del SPD y evitar que la extrema derecha xenófoba AfD crezca? Pero la respuesta que ofrecen es incorrecta.

A mediados de mayo se hizo público  un proyecto de texto para un llamamiento a un nueva conjunción política, redactado por Oskar Lafontaine. El texto se titula "Por un país justo y equitativo" y se acompaña con el hashtag #fairLand.  Sahra Wagenknecht y otros querían lanzar la iniciativa - con un llamamiento y el apoyo de eminentes partidarios- antes de las vacaciones de verano. Ahora, se ha anunciado que el lanzamiento se pospondrá hasta principios de septiembre y que se eliminará la etiqueta #fairLand. La orientación política no ha cambiado.

El borrador actual de la declaración fundacional constituye un paso atrás del programa de Die Linke.  No se trata de una coincidencia, ya que Lafontaine y otros creen que el programa de Die Linke es un obstáculo para obtener una mayoría, especialmente en temas como la política de refugiados o la integración. Nosotros no compartimos este análisis.

Ni una palabra sobre el ascenso de la AfD

Una debilidad central es que la declaración no dice nada sobre la lucha contra el racismo y el ascenso de la AfD. El ascenso de la derecha y la progresión del racismo no se refleja en el texto. La AfD no se menciona en ningún lado. Un ‘Aufstehen’ (¡En pie!) que no dice nada sobre el racismo y que no vincula la perspectiva social con la lucha activa contra el racismo no responde a las exigencias  del debate político.

La AfD solo puede debilitarse si se denuncia el racismo y se entra en una confrontación abierta. La izquierda no puede eludir este punto neurálgico limitándose a los temas de "paz" y de "neoliberalismo" -por otra parte mencionados  acertadamente- mientras permanece en silencio sobre el resto. Abordar las cuestiones planteadas por la AfD y  parte de los medios como "preocupaciones legítimas" tampoco ayuda. Esto no hará más que fortalecer  a la AfD y los miedos y prejuicios que alimenta. Debemos oponernos frontalmente a su discurso: No, nuestro problema no es que Merkel haya permitido que entren demasiados refugiados en el país. No, los musulmanes no amenazan la cohesión social, etc.

Los resentimientos contra el Islam y las cuestiones de seguridad

Los  prejuicios ya generalizados contra los musulmanes no se mencionan en absoluto en el texto de  #fairLand. Por el contrario, se reproducen en él los resentimientos contra el Islam: si el mundo político se contenta con ser espectador, mientras que los predicadores de odio del Islam radicalizado dan una visión del mundo a los niños de 5 años, que hace que la integración sea imposible, el clima social está envenenado Este discurso no contradice las distorsiones y los miedos, sino que los fortalece. Además, se opone al análisis de Die Linke hasta el momento: la falta de integración es una expresión de la exclusión social, política y cultural, de la discriminación y el racismo. Decimos que los culpables son los líderes políticos, no los migrantes y los musulmanes que son víctimas de la discriminación.

El enfoque del concepto de "seguridad" también es problemático. El enfoque de Die Linke
debería ser la seguridad social y la atención a las causas del crimen. Por el contrario, el texto de  #fairLand apela a "más personal y mejores equipamientos para la policía y la justicia". Quienquiera que hable de más  policías no debería guardar silencio respecto a la ley sobre las tareas de la policía. En estos momentos, un movimiento izquierdista  debe oponerse a la expansión grotesca de los poderes ejecutivos. El estado burgués no es ni neutral ni estático, reacciona con un giro autoritario a la crisis de legitimidad política.

El anticapitalismo esponjoso, la falsa política para la paz y el medio ambiente

Otra debilidad es el anticapitalismo esponjoso y los términos mal definidos, que son en realidad  obstáculos para una política de izquierda. El capitalismo como sistema basado en la explotación, la competencia y el beneficio no se considera el problema central, son las grandes empresas que operan a nivel internacional, los fondos especulativos y los bancos los que actúan inmoralmente.  Las perspectivas de resistencia se debilitan cuando se alimentan las ilusiones respecto a los empresarios presuntamente  más justos, como si éstos pudieran ser nuestros interlocutores para el cambio social.

En cuanto a la política de paz, el documento propone una mala orientación poniendo, en oposición a los Estados Unidos, los “intereses europeos en el centro”. Es una mala orientación, ya que corresponde a los intereses imperialistas actuales de Alemania y Francia, consistentes en establecer una capacidad independiente de los bancos y las empresas en la competición mundial construyendo un ejército de defensa de la UE. Die Linke debe ser muy claro sobre esta cuestión.

Con respecto al medio ambiente hay una gran brecha en el documento. Aparece el slogan “economía sostenible”, pero no se da ninguna respuesta a la cuestión, por ejemplo, de la reducción de CO2 en relación con el cambio climático. No se mencionan reivindicaciones como la eliminación progresiva del lignito o la expansión de los transportes públicos. Es un retroceso con respecto a las posiciones  socio-ecológicas de Die Linke y constituye una restricción perezosa de las tareas políticas para una política progresista.

Sin relación con las luchas reales

Finalmente, hay que tener tener en cuenta que: #fairLand no es una conjunción de movimientos: el texto no se refiere para nada a luchas concretas. Es una gran debilidad estratégica.  El cambio social no se realiza, en primer lugar y ante todo,  mediante intervenciones inteligentes de celebridades en programas de entrevistas o en asambleas parlamentarias, sino más bien mediante movilizaciones en la calle y en las empresas. La cuestión clave para Die Linke debe ser la conquista de su autonomía por parte de los explotados y los oprimidos. - las formas de organización de izquierdas deben tener en cuenta esta preocupación.

La iniciativa de Wagenknecht y Lafontaine no se corresponde con el objetivo justo de reforzar la izquierda social, incluso más allá del partido Die Linke. El hecho de que los iniciadores (que continuan estando al frente del grupo parlamentario de Die Linke en el Bundestag así como en el parlamento del Land del Sarre) no hayan trasladado su idea al partido para ser discutida es un error. Actualmente puede crear una escisión en Die Linke. El lanzamiento previsto en septiembre es  catastrófico, prestaría un mal servicio a Die Linke antes de las elecciones en Baviera y en Hesse. Esperamos que la iniciativa se abandone.

Trabajemos tanto en Die Linke como en el exterior para crear las alianzas sociales en las cuales las propias personas se vuelvan activas por su propio interés. Que los trabajadores en CDI, en CDD, los interinos y los vacantes luchen para acabar con el trabajo precario, que los hombres trabajadores cualificados luchen por la igualdad de derechos y de salarios con sus colegas femeninas, que los trabajadore-a-s alemane-a-s consideren a los refugiado-a-s como colegas con quien luchar conjuntamente para unas buenas condiciones de trabajo y un salario mínimo que permita vivir. Luchemos juntos contra la AfD. Es para una política de clase solidaria y unificadora que hay que ganar a la gente.

Son activistas de la organización de la izquierda alemana Die Linke.
Fuente:
https://blogs.mediapart.fr/jean-marc-b/blog/200818/fairland-et-le-rassemblement-un-recul-pour-die-linke
Traducción:
Anna Maria Garriga Tarré